Resulta que hasta para él había gigantes... La cosa es que nuestros gigantes siempre parecerán pequeños a los ojos de algunos y enormes a los ojos de otros, sin embargo son nuestros y somos los únicos que podremos combatirlos...
Ay! señor don Quijote, si viera usted el tamaño de mis gigantes no tendría más opción que reír con descaro.
Ay! señor don Quijote, si viera usted el tamaño de mis gigantes no tendría más opción que reír con descaro.
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