jueves, julio 21, 2011

La dulce luz de la luna.

Me puse a leer un viejo cuentito que sigue inconcluso y se me ocurrió darles un pasado a mis personajes. Comenzando con mi hija mayor, aquí un poquito de la historia de Garnita Lisilmë. Y para no perder la costumbre, está inconcluso.

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A simple vista parece una mujer de 19 años. Sí, una mujer de 19 años. Los caminos que tomas o que te ves obligado a tomar hacen que, tarde o temprano, dejes atrás la niñez, las alegrías, los sueños. No sólo maduras, sino que te transformas. En seres como ella la transformación es inminente, pues su camino no ha sido andado en sólo 19 años. Repito que no es madura, es inteligente, es astuta e incluso ve el futuro sin siquiera poseer la habilidad para hacerlo. Es anciana.

Su tiempo ha visto nacer y morir a muchos de nosotros. Fue semejante a nosotros, con dudas, miedos, tristezas. Muchas tristezas. No conoció a sus padres y fue criada por extraños. Era especial para ellos. Era normal, era común. Para los niños de su edad era divertida; era una amiga. Era diferente y era su amiga.

Desde pequeña mostró habilidad con el arco y los caballos. Era diestra con su cuerpo y lo manejaba tan bien como cualquier gimnasta o peleador; incluso mejor. Bastaba un poco del conocimiento de su madre sobre yerbas medicinales para que ella lo aplicara con la misma eficacia. No parecía un ser humano común.

Y ciertamente, no lo era.

Sus padres la descubrieron deambulando sola en el camino que provenía de Nimbreloth. Estaba sucia y apenas vestida con una capa rota y maloliente. Aparentaba unos tres años de edad y no llevaba nada más que un trozo de papel con su nombre:

Garnita Lisilmë.

sábado, julio 02, 2011

Para Carmen

Estimada Carmen:

Seguramente te extrañará no haberme encontrado esta mañana. Te seré franco: Estoy harto. No me malinterpretes, ha sido increíble el poco tiempo que hemos pasado juntos, pero la vida que poco a poco he adoptado para mí a tu lado me ha resultado tan falta de interés que por fin estallé.

En un principio consideré que caminar a tu lado, tomados de la mano y mirándonos a los ojos durante nuestros paseos eran actos que significarían algo para mí, pero no ha sido así. De un momento a otro me olvidé de lo que significaba escuchar. Me incliné tanto por el aspecto visual de tu vida que los sentimientos que afloraban en mí cada vez que correteaba a solas en el patio de mi última casa comenzaron a desaparecer. Ha sido tan difícil tomar la decisión de irme que no puedo verte a la cara mientras te digo esto. Pero tan pronto mis patas delanteras volvieron a tocar el suelo después de los últimos dos años experimenté una increíble sensación de libertad.

Odié tanto el hecho de que quisieras vestirme. Hablé sólo para complacerte y parece ser que nunca intentaste entender mis necesidades. Todo se trató siempre de ti. ¿Por qué habría de ocultar el hecho de que me rascaba el cuello con los pies mientras no me veías? Era una de las pocas reminiscencias de mi pasado canino. Y lo disfrutaba, en verdad lo disfrutaba. Fue hasta esa cena con tus padres en la que no pude evitar terminarme las sobras de mi plato con la lengua que noté el declive de mi utópica nueva vida. Afortunadamente los anteojos que me pusiste para ocultar mis ojos bicolor evitaban que viera con claridad los juiciosos ojos de tu madre. Aún sigo preguntándome qué extraña sensación me orilló a adoptar tus costumbres. Aunque tal vez el hecho de que mi naturaleza me llevó alcanzar una nueva forma de agradecer a los hombres. ¡Qué otra manera de agradecer lo que hacen por ti que imitándolos! No hay cosa que los vuelva tan orgullosos que algo tratando de transformarse en uno de ellos.

Sin embargo estaba equivocado. Y no pienses que estoy arrepentido, al contrario, ha sido una enorme lección de vida. Se que tal vez nunca me entenderías, pero había algo en mí que me decía que disfrutaba mil veces más esperar dos comidas diarias acostado frente a la puerta de casa que estar sentado durante horas, aprisionado por una apretada corbata, en ese trabajo que me conseguiste. Hice buenas amistades ahí, no lo niego, pero todas y cada una de ellas odiaban tanto su vida que comencé a contagiarme de la sensación. Y no me gustaba.

Por mucho tiempo consideré que ir tras una botella de soda vacía no hacía más que incrementar el poco respeto que ustedes los hombres mostraban ante nosotros. Me vi denigrado. Aún a pesar de que esa sencilla acción lograba sacar una sonrisa de entre los labios de aquél niño de diez años que en ocasiones y a escondidas me permitía dormir en el calor de su habitación.

El sentimiento de inferioridad me hizo mirar hacia atrás. Ya no necesitaba más correr tras una pelota ni orinar en el patio trasero. Ya no lo quería. En una de esas ocasiones en que mis ojos miraban por debajo del portón a la gente de afuera alcancé a percibir un hermoso olor. Eran como galletas. Levanté la mirada y entre los barrotes observé a la mujer que me haría intentar trascender mi naturaleza. Abrazaba a un hombre. Pues bien, en ese momento lo decidí: Dejé de ser un perro.

Mis primeros intentos por encajar sólo generaron risa y burla de parte de quienes me daban techo. Yo nunca lo entendí; por más que me esforzaba ellos sólo miraban, extrañados, mis inútiles intentos por imitar su voz. Una vez incluso grabaron mis aullidos. Recuerdo escucharme triste una vez que los pusieron en el reproductor. Era frustrante. No lo acepté más y huí.

Debo decir que no fue tan fácil como aprender a andar sobre mis patas traseras. Eso lo ejercité durante mucho tiempo en la penosa tarea de ganarme un bocado extra de las sobras de la casa. Sin embargo, un día que mordisqueaba bolsas entre la basura un hombre se acercó a mí, sujetaba una escoba en una mano y un cigarro en la otra. Me golpeó casi hasta el cansancio, gritando que me alejara del lugar. Fue así como mis aullidos poco a poco se transformaron y grite al hombre: “¡Ya basta!”.

Lo último que recuerdo del incidente fue verme en el otro extremo de la esquina, golpeado a tal punto que era irreconocible. Fue entonces cuando el olor a galletas volvió y aquella mujer me llevó a casa. Desde entonces juré que nunca más volvería a caminar en cuatro patas, pues es así que viví toda mi vida y lo único que recibí fueron burlas y golpes. Le conté mi historia a la mujer y poco a poco nos volvimos tan cercanos que terminamos planeando una vida juntos.

El resto, Carmen, lo conoces. Sin embargo no fuiste muy diferente a ellos y yo, gracias a mi naturaleza canina, confundí el sentimiento de gratitud con el del amor. Los confundí tanto que me negué a mi mismo. Pero no más; para mí ha sido ya suficiente. No daré más vueltas a esto, Carmen; lo que estás pensando es real. Dejé de ser un hombre. No te preocupes por mí, sabré arreglármelas.

Una vez más, Gracias.

Peter.

viernes, junio 17, 2011

Caminitos de hormigas...

... Los han visto?

Si es así han tenido, al menos, tres cosas en la cabeza:

1- Mmmhhhg... Hormigas

2- Genial, las pisaré/mataré/exterminaré/molestaré

3- ............................................


Lo que yo siempre pienso cuando veo un caminito de hormigas es lo tercero. Me les quedo viendo y las sigo hasta dar con el hormiguero. A veces me sorpendo de su tamaño y a veces sólo pienso: "Otro hormiguero bajo las piedras".

Muchas veces he escuchado eso de "me siento tan vacío/vacía", "No se qué hacer", "Ya estoy grande", "Creo que no he hecho nada importante", "Tengo x años y no he hecho nada de mi vida".

Y siempre les respondo con una pregunta: "¿Cuándo fue la última vez que te detuviste a ver un camino de hormigas?". Generlamente se quedan callados y después o me dicen que a qué viene la pregunta o de verdad piensan detenidamente para responder "no me acuerdo".

Cuando los seres humanos "crecemos" nos olvidamos de esos pequeños detalles del mundo que nos sorprendían cuando eramos niños. Cuando "crecemos" lo damos todo por hecho. Dejamos de cuestionrnos las cosas y pensamos "así tiene que ser".

Que mierda de personas somos. No es necesario un camino de hormigas, puede ser una hoja de árbol en forma de "algo", un gusano caminando o hasta un gato comiendo. "Crecer", "madurar", eso no significa desaparecer del mundo, sino estar todavía más presentes y formar parte de él, no sólo vivir encima de él.

Cuando podemos deternos a ver cosas tan insignificantes como un camino de hormigas (que, de hecho, es todo menos insignificante) sabemos entonces que podremos apreciar mejor el macrocosmos en el que vivimos. O al menos podemos encontrarle un sentido real, más allá del simple hecho de decir "Oh! mi mundo importa!"
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Y aún así hay gente que le tiene miedo a eso. Como si perderse en un mundo pequeño fuera a desviarlos de un mundote en el que de por sí ya estaban pardidos.

Existencialismo de tres pesos!

jueves, junio 09, 2011

Here goes nothing...

Una tarea para la clase de inglés que al final no entregué y escribí otra cosa. La autoconfesión en ese momento significaba vulnerabilidad innecesaria.

2006 dice ahí en la esquina superior derecha.
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Maybe I should stop crying, keep walking with no turning back. I should smell the stink of what I've done and be proud. Even if I'm ashamed. I do know that I can do evenmore that that.

I want to get lost in two black eyes, before and after their loss of shine. Lick them frenetically as a hungry crowd, because in that hunger lies the relief of a broken heart. But with that eradication of pain, surely more hearts will be broken... But I... I really don't care. Now I can take care of myself and no one else.

I'm but a gross simulation of a man, busy only in being a simple and better human being more than that single man.

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Y se quedó como a medias. Como se que esa libreta algún día se perderá en algún lugar mejor lo paso acá.

martes, abril 12, 2011

Sirena del arroyo

Hacía tiempo que quería publicar esto. Hace años lo publiqué en el fotolog, pero esa cosa ya murió. A partir de este texto fue que empecé a notar que las historias sobre la infancia de mi padre podían ser fuente de ideas para escribir; de modo que "Sirena del arroyo" fue una especie de detonante para notitas cortas que después se transformarían en "Así tal vez me cure".
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28 de Abril, 1948.

Como todos los días, a las seis de la mañana, me dirigía hacia el establo del abuelo César a recoger la leche para el desayuno. Pocas veces decido tomar el camino corto ya que el arroyo generalmente deja el paso lleno de lodo y es difícil caminar sin ensuciarse. Esta vez pasé por ahí por un impulso que me condujo directamente a uno de muchos pequeños charcos. No lo noté hasta que mi pie se hundió hasta el tobillo en el suave fango.

La desgracia habría sido menor de no ser porque al quedar atorado perdí el equilibrio y caí de frente, enterrando mis brazos y con ellos mi camisa blanca. Mi madre no me lo perdonaría, por lo que decidí hacer algo al respecto antes de llegar así con el abuelo, pues estaba seguro de que también me reprendería.

Me desvié del camino para tratar de lavar las mangas de mi camisa en el agua del arroyo. Estaba a punto de llegar cuando escuché, no muy lejos, una voz de mujer. La voz era dulce y cálida y cantaba una suave melodía; cantaba muy bajito, casi para sí. Me acerqué con cautela y al sentirme cada vez más cerca me oculté entre la hierba para ver a quién pertenecía la voz. Asomé los ojos sobre el zacate y entonces la vi; una mujer joven, de unos 20 o 21 años. Estaba hincada a la orilla del arroyo, con el torso desnudo y lavándose el cabello. Parecía una sirena a los rayos del sol matutino. Estuve observándola durante varios minutos hasta que por fin se fue y yo me percaté de que tenía que llegar al establo. Llegué con el abuelo, con las mangas llenas de lodo.

7 de Mayo, 1948.

Empezaron las celebraciones para Nuestra Señora de los Angeles. En el centro del pueblo se pusieron ya los puestos de canicas y tiro al blanco. Ayer quedé con Joaquín y Manuel de ir un rato y ver quién era el primero en sacarse un premio. Mientras caminábamos entre unos puestos de comida giré la cabeza para saber qué vendían y entonces, sentada en una mesa, junto a dos mujeres mayores, apareció de nuevo la sirena del arroyo. Algo pasó y es que al intentar girar la cabeza de nuevo simplemente no pude. No pude dejar de observarla. Hasta que la voz de Manuel me sacó del trance en el que había caído. Esa tarde perdimos el tiempo en la plaza con Carmen y Sofía, por lo que nunca llegamos al tiro al blanco.

13 de Mayo, 1948.

Es la última semana de la feria del pueblo. Joaquín y Manuel fueron hace dos días al tiro al blanco y se ganaron unas pistolas de ligas que le dieron al hermano de Sofía. Esta vez llegaron a mi casa para que yo los acompañara pues querían probar sus habilidades contra mí. Ellos decían que tenía que acompañarlos pero yo no tenía muchas ganas de ir pues había estado ocupado todo el día en el maizal de la casa. La verdad tenía ganas de ir pensando en que tal vez me encontraría a la sirena de nuevo y podría verla, pero no. Mi cansancio me inutilizó por completo.

16 de Mayo, 1948.

Hoy fue la fiesta para terminar las celebraciones de nuestra Santa Patrona. La plaza estaría llena de gente pues iban a quemar cuetes y un muchacho del pueblo sería torito de fuego. La idea de volver a encontrarme una sirena entre los puestos no era algo que estuviera en mi mente ese día. Llegamos a la plaza mi mamá, mi abuelo y yo. Prendieron el torito y todos los niños a su alrededor corrían para que los persiguiera.

Levanté un poco la mirada y del otro lado, entre el humo de los cuetes, apareció otra vez la sirena. Ella se reía, aplaudía y les gritaba a los niños que jugaban que no se acercaran tanto al fuego. Finalmente el torito se apagó y la gente se arremolinó en la plaza para ver los cuetes en el cielo. La perdí de vista.

Un par de horas más tarde mi madre y mi abuelo decidieron que era hora de irnos. Eran casi las 11 de la noche. Se adelantaron y yo caminaba atrás de ellos cuando de pronto se detuvieron, corrieron de regreso y me jalaron con ellos.

“¡El Matías está borracho otra vez y anda pegando tiros!”, gritaron. Volteé la mirada. Matías ya no disparaba, lo tenían agarrado. Pero la sirena estaba tirada en el piso. Tenía sangre en el pecho. Las mujeres que la acompañaban la otra vez lloraban junto a ella. Ella ya no cantaría.

19 de Mayo, 1948.

Me levanté antes que de costumbre para ir por la leche. Traje conmigo las últimas páginas de mi diario. Me fui por el camino corto para pasar por el arroyo. Me acerqué al lugar donde la vi por primera vez y estuve sentado ahí varios minutos, recordando la canción y el sonido del agua escurriendo de su cabello y volviendo al arroyo. Hice un agujero en la orilla y enterraré estas últimas páginas.

Llegaré con el abuelo, con las mangas llenas de lodo.

viernes, abril 08, 2011

Inner runner

When that heart stopped I knew it was time for me to come. Hard to believe, but it is real. Such greatness in one single moment, and then, all I can see are those brilliant lights showing me a path so narrow I just feel lazy and turn around.

I'm just watching at the darkness behind me and this white face appears all of a sudden. It is smiling with those yellow teeth crawling out of its mouth. Neither man nor woman. Just a face, bald, old and wrinkled.

Where do you came from? I ask. But it says nothing. It's opening the mouth. It is so open that all I can see are hundreds and hundreds of fangs. It is so open I can step inside and walk trough that smelly and wet corridor.

When that heart stopped I knew it was time for me to come.

I wish I could have wings, you know, so I can fly through your body and go up and down. But I don't have wings, all I have got is a pair of horse legs and all I can do is run in circles in the depths of your lungs. What else can I ask for?

And as I go deeper and deeper into that abyss of flesh and bone I come to a group of dancers. They're dancing over a pond. They're headless you know? And the only light in that pond comes from the fire on the tip of their fingers. Those were enormous tongues of fire, so hot that my face got burnt. It was your belly, I think. There's no place in the world as hot as the belly of a woman.

I can't say the same about your back... I wasn't allowed to go there. I couldn't fit inside, it was very small and thight.

Then a question rushed through my head. Did that heart really stopped? Maybe I shouldn't be here right now. Not right now.

Then it came a sound. It was so intense my ears started to bleed. It was like a thunder. I decided to run, to run as far as this horse legs could run. So there I was, finally standing in the middle of the ocean. And the sound came again. I had nowhere to run. I was standing there, and this white hand came from the bottom of the ocean and took me apart. It crushed me into millions of bloody pieces.

I'm laughing now. Allowed or not, now I'm part of that ocean inside of you. And we can't do anything about it. I'm dissolved in the water. And its warm.

Maybe it is the pond in your belly.

miércoles, marzo 23, 2011

Este se llama Airplane...

Crack-ups en los bolsillos?

Retro!
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Una vez conocí a una chica.

Que sabía volar.

Yo giraba la cabeza al cielo para verla pasar.


Un día

voló muy lejos...

... Y nunca más la volví a encontrar.




Años han pasado y el cielo volvió a brillar.




Tengo un libro bajo el brazo que gustoso le podría obsequiar.

Sin embargo yo no se en dónde ella piensa aterrizar.





Así que espero sentado,

tal vez frente a mi puerta

se venga

a

estrellar.

sábado, marzo 19, 2011

Era, señor, una estrella...

Mire... Le contaré una historia, señor. ¿Le molesta que lo llame señor? ¿No? Me alegra, porque no lo haré de ninguna otra forma; de hecho es la única forma que se me ocurre, así que tendremos que lidiar con eso.

Decía que le contaré una historia, señor. Es la historia de una estrella. Una estrella que brillaba igual que las demás, con los mismos destellos, el mismo tono pálido en su superficie, los mismos extremos filosos y el mismo gusto por el helado. Sólo que como todas tenía su propio aroma y su propia mirada. No era especial, sólo era diferente... Tan diferente como todas las demás.

Le cuento, señor, que hace algunas noches se cayó de su puesto y escuchó de cerca un deseo. Uno que no se suponía que debía escuchar pero, en fin, se cayó y no hubo remedio. Era uno de esos deseos susurrados que sólo existen para tranquilizar el alma de la gente, pero no aspiran a transformarse. Aunque el potencial lo tienen. Lo escuchó y dudó un poco. No, dudo mucho, mucho. La estrella sabía que debía permanecer en su puesto, que era contra toda regla cumplir deseos susurrados. Pero hacía tanto que no cumplía un deseo que se sentía aburrida, triste y hasta cierto punto inútil. Nadie ha visto jamás una estrella desidiosa y ella no pensaba ser la primera. Así fue, señor, como la estrella se decidió.

Una noche, tan igual como las demás, bajó rebotando contra las nubes y cayó de cara al piso. Buscó por todos lados la voz que susurraba el deseo, sin mucho éxito. Pasó varios días deambulando entre callejones oscuros y correteando mariposas por campos verdes y amarillos; a veces olvidando su propósito, pero volviendo animada a la búsqueda cada vez que un cosquilleo en la oreja le decía para qué había bajado. No bajó para corretear mariposas, bajó para cumplir un deseo.

Debe saber, señor, que al cabo de unos días escuchó claramente el deseo, como si esta vez se lo susurraran directo en la barriga. Las estrellas, señor, escuchan mejor con la barriga, es una habilidad que obtuvieron cuando se dieron cuenta de que los oídos a veces transforman las palabras y terminan escuchando lo que quieren escuchar.

Así la estrella siguió a su barriga. Caminaba curiosa sin percatarse de nada más que el susurro hasta que descubrió que, sin darse cuenta, caminaba sobre un piso de tierra y la niebla abrazaba poco a poco el camino. Estaba asustada, pero decidida. Allá arriba había un lugar que, si no cómodo, era un lugar que había ocupado los últimos años de su vida, después de que la ascendieron de lucero. Había pasado tanto tiempo y había olvidado cuántos deseos había cumplido desde entonces. En realidad, señor, la estrella dudaba haber cumplido más de dos, tal vez tres, pero de ese tercero ella comenzaba a dudar si realmente existió.

Finalmente llegó a una casa vieja con el bailoteo de una luz atravesando por la ventana, una vela casi apagada que se movía por capricho del viento. Asomó sus ojos por el filo de la ventana y observó a un grupo de ratones que masticaban pedazos de galleta sobre la mesa. Los ratones la vieron, pero siguieron con la dura tarea de devorar las galletas. Entonces escuchó la voz de los susurros, fuerte y clara. No susurraba, no esta vez, sino que hablaba para sí mientras atravesaba las puertas de la casa. Era un niño pequeño, de esos que suelen jugar con el vapor que se acumula en las ventanas convirtiéndolo en un lienzo donde todo puede pasar.

La estrella, señor, lo miró con atención. ¿Este niño pidió el deseo? Se repetía. Parece tan feliz. Un niño como él no puede pedir un deseo de semejante naturaleza.

- Por eso lo susurraba, no quería que lo escuchara nadie.

Fue un susto tremendo, señor, la voz que escuchó de repente la estrella, quien volteó para todos lados buscando el origen.

- ¡Eh! ¡Tú! Aquí abajo.

Era uno de los ratones. Como era común en esta parte del pueblo, los ratones podían fácilmente meterse en asuntos que no les correspondían. Era un don o algo así.

- Sabe que va a morir, pero no quiere hacerlo como todos. Quiere que signifique algo para él. Quiere ser feliz, pero sabe que su felicidad lastimará a muchos. Por eso no quiere que le escuchen.

Señor, la estrella estaba muy confundida, pero ella también tenía un deseo y sabía lo fuertes que pueden ser. Sabía que nadie podía hacer nada cuando alguien desea, es contra toda regla. Su deseo era cumplir con su trabajo como estrella, era cumplir el deseo susurrado que tanto tiempo dio vueltas en su cabeza. No podía hacer nada al respecto.

Y era terrible.

Creía ser una especie de demonio. Pero simple y sencillamente era una estrella, como todas.

Con un deseo.

Pasó varios días, señor, observando a ese niño. Lo veía comer, lo veía jugar, lo veía reír y lo veía llorar. ¡Cuántas veces lo habrá visto llorar! Para ella no era dificil permanecer quieta asomada a la ventana. Era lo mismo que hacía allá arriba. Permanecer quietecita y casi sin moverse de su posición. Tantos años hizo lo mismo.

Y ahora, por un descuido, todo dio vueltas y vueltas.

Un día no lo pensó dos veces y fue donde el niño jugaba con un montón de tierra.

- ¿Qué haces?

- Nada. Dijo él, que no veía una estrella, sino a una niña con las mejillas todas rojas por el frío de ese día.

- Conozco tu secreto. Tu deseo.

El niño cambió de color y los cabellos de su nuca se erizaron, pero no por el frío. El niño, señor, sonrío como nunca lo había hecho. Para chicos de su edad es difícil ocultar las cosas. Son valientes y un poco tontos. Observó a la estrella y asintió con la cabeza.

- Me atrapaste. Hace tanto tiempo que lo deseo. Sólo quiero ser feliz cuando todo termine, sea cual sea el final.

Ya no era una niña. En sus ojos, aquel niño pudo ver un resplandor que nunca en su vida había visto. Sabía que no era una niñita de mejillas rojas. Era parte de su deseo cumplido.

- ¿Estás seguro?

- Sea cual sea el final.

- Trece gotas de saliva y un par de botas negras.

- Así podré morir de sed o de cansancio.

- Pero feliz.

- La sed y el cansancio nos indican que el camino valió la pena, ¿no?

- No lo se. Yo sólo cumplo deseos.

miércoles, marzo 16, 2011

Perfect Blue - Omoide Ni Dakarete Imawa

Ser otro... Diferente ser... Nos volvemos grises y aparentes.

A veces me pasa que le doy la vuelta a la realidad de muchas formas... O bueno, ya no; pero desde el fin de semana volví a hacerlo. A veces escribía, escuchaba música o simplemente dormía por horas, hasta el punto de abandonar mis obligaciones...

Algunos desean ser otro, algunos desean otras vidas y así...

itami sae kanjirarenai ikikata erande'ru
...y elegir una vida en la que no pueda sentir dolor


He tenido el coraje para tomar ciertas decisiones, aún a pesar del dolor que me generan a mí o a los que me rodean. También he sido lo suficientemente cobarde como para no tomarlas por temor a ese dolor. A veces sólo duele y ya. A veces es tan intenso que creemos que vamos a morir. A veces sólo queremos morir.

omoide ni dakarete ima wa okubyou ni natte
Por culpa de mis recuerdos, justo ahora, me vuelvo cobarde...

Pero no lo hacemos; algo nos retiene. Sabemos muy dentro de nosotros que siempre habrá tiempos mejores. Algunos se impacientan y otros deciden esperar... Esperar... Esperanza... La siempre traicionera y maliciosa esperanza...

No reparaba en estas cosas cuando vi por primera vez esta película. He cambiado, he evolucionado... No se si madurado, pero soy otro. Inevitablemente.

Aún recuerdo cuando era un tipo de 19 años que no sabía qué diablos hacer con su vida, que parecía que cada vez se hacía más corta y un día, entre lágrimas, se dio cuenta de que vendrían tiempos mejores... Recordó a su familia y los llamó para que lo rescataran... Era joven, tonto y sin experiencia en absolutamente nada. Ni siquiera en lo que los jóvenes de su edad ya eran expertos... En fin. Decidió que lo mejor sería convertirse en otro y lo hizo durante mucho tiempo y de distintas formas; primero como un juego de nerds y después como una forma de vida... Aún sigo transformándome en muchos, no sólo en el teatro... Sólo Jah sabe cuánto extraño al nerd!

Vuelvo a sentirme como antes... Con esas ganas de escribir tonterías. Cosas como esta que van de un tema a otro y soy sólo yo quien las entiende completamente.

Así está bien.

Así estaremos bien...

lunes, marzo 14, 2011

Dreaming my dreams

Imposible... Improbable... Increíble... Insensato...

Dieta de sensatez durante tres días y de vuelta a casa... Dieta de alimento porque el refrigerador esta vacío, porque la estufa está fría y el apetito desaparecido. A dieta y agradecido por un viaje que inicié con dificultad, zozobra y expectación, pero que finalmente deseé que no terminara.

You knew my ideas when they were in my head
They were my secret evening plans
Wine then bed then more then again, wine then bad then more then again

- Hola, soy Carlo...

Welcome to reality, what a bitch... Cada vez que viajo (o viajamos, porque no creo que sólo me pase a mí) la realidad se vuelve un poco nebulosa. Depositados en otro entorno somos diferentes porque nos adaptamos de otra manera, nuestros sentidos se agudizan y se entorpecen tantas veces al día que actuamos con total libertad de ser y hacer. Yo vi y sentí tantas cosas que al final la realidad era un hilito de sangre asomando por el horizonte, crepúsculos los llaman unos, a través de la ventana del autobús y mientras más tiempo pasaba, más pequeño se hacía. Bastó con que durmiera un poco para que me despertara a golpes diciendo que nunca desaparece, sólo se hace pequeña.

- Ya llegamos...

Describir este viaje sería muy diferente a describir otro por la sencilla razón de que este estuvo lleno de sensaciones, aromas, lágrimas y deseos cumplidos, graciosamente, a medias. Si hubieran sido imágenes más claras bastaría con decir que los cielos eran azules, amarillos o morados y el viaje estaría descrito. Pero no... Los cielos eran de colores que no se decidían a ser y los aromas eran suaves y dulces. Los sonidos y la palabras viajaban por el aire con tal fuerza que marcaban nuestros rostros apenas rozándolo un poco, o con tanta calidez que era necesario pedirle al viento que nos las llevara de nuevo a los oídos.

Las fotografías servirían y mucho, sin embargo creo que tengo algunas de las mejores fotografías que he recolectado en un viaje. ¿Qué mejores fotografías que las experiencias y vivencias que se acumularon en tres días?

¿Que mejores fotografías que sentir el tacto de la gente real?

Compruebo una vez más que nuestro trabajo realmente vale la pena para aquellas personas que lo sienten en carne propia. Nunca olvidaré ese rostro y esos ojos quemados por el sol del semidesierto, esas manos duras y fuertes estrechando mis manos urbanas y esas lágrimas extrañas que no sabían cómo salir mientras me decían: "Sentía que era yo... No se... No se... Que bonito lo hicieron... No se... Sentía que era yo". Sigo escuchando con curiosidad las críticas a nuestro trabajo mientras sonrío y asiento tímidamente con la cabeza, sabiendo que nunca será tan malo como la gente desea que lo sea. Y aquél hombre de campo me ayudará siempre a reconocer con humildad mi trabajo y el ajeno. "Era usted señor... Éramos todos", le respondí entre lágrimas y con la voz entrecortada. Se fue, di la media vuelta y en un abrazo solté a llorar.

- Gracias.

Me reconocí, reconocí mi origen aún lejos de mi tierra. Me encontré de nuevo con la amistad y volví a conocer personas por la necesidad de conocerlas de nuevo. Personas reales y, si no ausentes de, sí con pocas ataduras. Pude ser yo sin escuchar prejuicios sobre mí. Pude ser yo al hablar, al caminar, al dormir... Al reír y al llorar... Enteramente yo como casi nunca lo hago.

- Me da miedo...

Nuevamente me he transformado...

All the things you said to me today
Changed my perspective in every way
These things come to mean
Too much to me

martes, diciembre 28, 2010

La generosidad no paga...

Al menos no a corto plazo... Tal vez en contadas ocasiones. Tampoco lo hace el silencio ni lo que yo creo que es prudencia y tal vez, sólo tal vez, sea pendejez. Incluso siento que me aventuro demasiado tildándome de generoso cuando ni siquiera debería adjetivarme a mí mismo con semejante palabra. Bien, se que me di una licencia, pero no lo vuelvo a hacer, que me califiquen los demás que yo sólo me ocuparé de ser y hacer lo que me hace sentir bien conmigo.

Por eso no creo estar equivocado por la manera en que llevo mi vida, acompañándome sólo de aquellos que realmente me importan y no de quienes creo que se interesan por mí. Esos se irán; a los otros me importa tenerlos o al menos sentirlos cerca.

A veces me pregunto por qué disfruto (o soporto?) lacónicamente el trabajo que me encierra, haciendo lo que debo hacer sin estar en ningún otro lado más que aquí y ahora; sabiendo que si me equivoco y fallo será por mí y por nadie más. Me pregunto si está bien disfrutar cuando el mundo gira velozmente y yo avanzo y observo con calma, lentitud y atención. Me pregunto si está bien no formar parte del mundo disperso, imprudente y urgido de atención que veo a mi alrededor... Me pregunto si el teatro es así en todas partes... Me pregunto si debería irme... Me pregunto muchas cosas.

Lo que me impulsó hoy a venir y escribir fueron las ganas de despotricar contra todo y todos; por la falta de consideración de algunos, por la imprudencia de otros, por los oídos sordos, por esto y por aquello. Pero nuevamente esa personalidad tan mía salió al quite, a decirme que no era necesario y que era perder mi tiempo. Que si mi cumpleaños lo pasé ensayando con infección de bronquios y fiebre era porque el mundo giró chueco ese día y lamentablemente no se podía hacer nada al respecto. Nadie tenía por qué saberlo y mucho menos yo tenía la necesidad de anunciarlo como el evento del año. Era mi evento del año y de nadie más. Esa personalidad tan mía me dijo que esa noche no necesité levantarme de mi cama para tener cerca a aquellos que me aman; a aquellos a quienes amo.

¿Que si duele? Sí, duele y mucho. No darle demasiada importancia a las cosas no significa que no sienta. Sobre todo cuando esa parte negra que todos tenemos en el alma me repite una y otra vez que mi esfuerzo no sirvió de nada y que valdría más la pena ser ese mexicano valemadres que el pendejo que vive para y por lo que hace.

Eso dice la parte negra. Yo le digo que debemos esforzarnos y aprender, aunque duela. Yo le digo que no debe guardar rencor ni mucho menos contra aquellos que, por ignorancia, celebran al cínico. Le digo también que no es necesario regodearnos en el amor hipócrita y de dientes para afuera; sobre todo si también es fruto de la ignorancia.

Y finalmente me digo a mí que debo celebrarme solo, mis logros y fracasos (sobre todo los fracasos), mis sacrificios y recompensas. Me reconozco a mí mismo lo mucho o poco que he logrado. Me reconozco como persona y sobre todo como aprendiz constante de la vida. Porque así no necesitaré que nadie venga y me diga: "Eres grande", "Te amamos", "Tienes mi aprobación", etc. Si el amor llega con sinceridad, aunque sea a cuentagotas, siempre será bien recibido.

Se que gracias a esto el día de mañana trabajaré más duro para que mi trabajo me deje satisfecho a mí y no a papi y mami, ni a niña bonita, ni a fan número 1. Estaré satisfecho conmigo mismo cuando el espectador desconocido comparta mis dolores y alegrías; sólo así. Se que será difícil, pero también se que no quiero irme porque allí puedo crecer. Lo difícil será ser yo cuando el mundo no sólo gire velozmente, sino cuando lo haga tan cerca que me lleve arrastrando entre las patas como el día de hoy. Afortunadamente he podido dejar aquí todo eso y puedo seguir viviendo sin obstáculos que opriman mi alma. Puedo seguir sonriendo y disfrutando de este mundote y de esta ciudad que cada vez veo más pequeña.

Hace tiempo que no me leía tan... ambiguo. Hacía tiempo que no escribía para mí.

jueves, diciembre 09, 2010

Roots. Dreadie girl.

"Redemption song" era lo que sonaba, creo. Lo cual es irónico porque luchamos contra la esclavitud que cualquier sentimiento amoroso puede traer consigo. No somos esclavos de nadie; al menos no el uno del otro. Y digo eso porque al final seremos esclavos de algo, así sea de la eterna búsqueda de la libertad.

Y Marley seguía cantando... El siempre digerible Marley. Cuando todos reclamaban y le gritaban al sistema llegó el hombre este a decir que todo iba a estar bien. Como quiera.

Hace tiempo que no escribía nada y hoy de repente pasaron por mi cabeza muchas imágenes. Un rostro del pasado con la cabeza cubierta de raíces se acercó caminando entre mis pensamientos y se alejó tan rápido como llegó. Entonces apareció ese otro, que buscaba sus propias raíces. Mejor aún, era yo el que ayudaría a desenterrarlas.

Olía a incienso. Es allá lejos. Allá donde ahora también me acompañas. Había humo y sonaba reggae.

Sentía tu piel, tu cuerpo descubierto. Sólo mi aliento tibio en tu nuca erizaba tu piel. Pero no eran nuestros cuerpos lo que necesitábamos.

Tejía tu cabello, poco a poco. Una pequeña y discreta raíz comenzaba a aparecer.

"Es mi canción favorita de ese fulano", te dije.

miércoles, septiembre 08, 2010

Este se llama "Zero mph"

Aliciente diferente, constante
Alarmante y despampanante
Guante reflejante,
Caminante... Atacante. Corriente.

Impactante! (por favor) cante.
Estridente. Suficiente.
Ante presente, inconsiente.
(Pero) consistente.

Gente aplastante?
Levante!
Aguante!
Mente reconfortante. Siente?
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Salió el sol, disfrutémoslo mientras no se esconde de nuevo.

viernes, julio 09, 2010

Heaven knows I'm miserable now (nah, no tanto!)

Whenever you are near.

Cuando estás cerca.

Frases random porque estoy escuchando a Starsailor.

Hace unos días estaba a punto de entrar en una depresión tremenda; y digo hace unos días porque finalmente este miércoles tuve una crisis, digamos, laboral/existencial/frikeantehastalamadre... Así que me salvé por el momento de la depresión. Esta se empezó a dar por estar en la casa de mis padres haciendo absolutamente nada por alimentar mi cabeza de ideas tanto creativas como ociosas... Pero ideas al fin.

En fin, llegué a esta página con videos sobre los niños gitanos en Europa y terminé viendo cómo degollaban a un soldado ruso, cómo atacaban a un hombre en el metro de Francia y lo hacían caer a las vías, etc. No se qué me motivó a verlos. Descarté el morbo en el momento en el que mis lágrimas se aferraban a mis ojos para no salir, nunca supe qué fue. Siento que mi cabeza cree que quizás fue porque debía verlo, debía ser testigo de lo podrido que está mi planeta. ¿Hasta qué punto es suficiente con leer los periódicos o ver las fotografías suavizadas de las publicaciones virtuales? ¿Dentro de 100 años la humanidad habrá perdido todo rastro de sensibilidad y arrancará los miembros de un ser humano sólo porque es normal y debe hacerse?
"Even if a bullet goes through my heart it's not important. What we're fighting for is more important. When it comes to taking our stolen rights back we should not hesitate. Everyone is responsible. Each person leaves a footprint in this world."
... Fue lo que dijo Neda Agha-Soltan a su prometido. Tiempo después fue asesinada con un disparo en el pecho que le causo una horrible muerte mientras se encontraba en una marcha en protesta por elecciones fraudulentas en Irán. El video, que no pondré por razones obvias, muestra la desesperación de su maestro de música al tratar inútilmente de mantener a Neda despierta. Un año después unos hombres armados burlan la seguridad del cementerio donde descansaba y balearon su lápida, en la que se encontraba un retrato suyo; las balas dejaron un rostro irreconocible. La volvieron a matar.

Cualquiera puede buscar en Google y Wikipedia su nombre.

¿Hasta dónde puede llegar el odio o la ceguera irracional religiosa en nuestra destructiva raza? ¿Cómo puedo pensar en tener hijos cuando yo mismo tengo miedo de que cualquier día la violencia llegue a la puerta de mi casa? Y de tenerlos, ¿con qué cara les entrego un mundo deshecho y desfigurado?

Antes existía una poca de esperanza en mí; veía mi país y pensaba: "Qué mal estás México, pero al menos debe haber lugares mejores". Ya me di cuenta de que todo el mundo es un asco.

A veces pienso que la humanidad debería acabarse ya, que nuestra madre debería purgarse de una buena vez y acabar con todo rastro de esta especie fallida que evolucionó sobre ella. El 2012 es sólo una bonita historia, nada más. Después pienso en... No se... Monterrey, por ejemplo. Mamá tierra se desquita con quién menos puede defenderse... Es una bully. Pero no podemos negar que al menos intenta hacer algo y ese algo es demostrarnos que no se trata de estar unos contra otros, sino cada uno al lado del otro. Pero somos una raza estúpida que no entiende y olvida fácilmente. Mamá tierra no.

Entonces me digo a mí mismo "Ten fe, nos sobrepondremos y al final demostraremos que no somos una especie fallida". Pero aaaagh! cómo duele forzarme a tener fe ante algo que parece perdido.

Poco a poco se reaviva en mí esa fuerza que me recuerda porqué hago lo que hago. No voy a hacer que cualquiera que presencie un montaje mío vea esa aterradora página (atinadamente portando la palabra Truth, en su título), pero sí puedo exponer lo que me toca, lo que me duele y me causa tristeza y decepción.

Me hacía tanta falta estar solo... Y más falta me hacía sacar todo esto de mi sistema. Es hora de que la razón haga con esto lo que se le antoje, que el corazón ya le dio vueltas por un buen rato y ya no le sirve de mucho.

Gracias a que mi mente está un poco más despejada espero poder venir otra vez y escribir cosas más alegres, ¡que nos hace falta!

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Now playing: Culture - Innocent Blood
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lunes, marzo 01, 2010

Puntos suspensivos

- Esto ya no es una familia, sino un país donde los hermanos se dan puntapiés por debajo de la mesa hasta sangrarse. Nos escupimos y nos insultamos y llegamos a matarnos porque no toleramos tener la misma madre y el mismo padre. Y ser distintos, diferente ser. Entonces aparentamos. Nos volvemos grises y aparentes.

Te das cuenta cómo mamá Tierra se rasca para safarse de nosotros?

Jardín de pulpos me recordó algo que había olvidado... Me recordó que a veces siento vergüenza por pertenecer a una raza tan poco comprometida consigo misma. Pero también me comprobó una teoría que fabriqué hace mucho, mucho tiempo: Hay personas que valen la pena. Me ayudó a tener fe en la gente, una fe que yo creía nula dentro de mí.

Tal vez fue un proceso carente; carente de muchas cosas, con problemas, obstáculos. Pero estuvo lleno de aprendizaje. Aprendimos de la experiencia, de estrellarnos contra la pared. Yo aprendí que a veces crees que nadas contra corriente, pero no, sólo te empuja y te lleva río abajo, no a donde creías ir en un principio. Y sales mojado pero no con toda el agua del río que te empujaba, sólo con una poca.

Tal vez algunas veces salimos completamente empapados.

Por algunas razón la gente se reune, aunque sea para repetirse esa frase y finalmente no hacer nada con ese encuentro casual, fortuito o predestinado. Yo soy muy miedoso, me da miedo abrirme completamente a la gente, a veces me justifico diciendo que no es miedo, sino cautela. Tengo impulsos por dar cosas por el simple hecho de que alguien dijo o hizo algo que me conmovió. Como el cuento que escribí hace tiempo y hace dos noches envié por correo electrónico simplemente porque algo, no se que, me impulsó a hacerlo. Esos pequeños destellos de confianza y tal vez vulnerabilidad me dicen que empiezo a tener fe en la gente. Y con gente tan sensible como yo... Bueno... Tengo ganas de hacerlo otra y otra y otra vez.

Yo me quejaba porque el mundo necesitaba personas sensibles, personas que no sólo denuncian, que expone. Esas personas están aquí, son reales y las podemos tocar. Las puedo abrazar al saludarlas y al despedirme de ellas. Gracias!

- Es bueno morir por una idea.

No creo que seamos idealistas. Espero con todas mis fuerzas que tampoco pequemos de inocentes, pero queremos hacer algo que conmocione a la gente, que la conmueva y cambie su vida... Aunque "gente" signifique sólo algunas personas. Nadie dijo nada de eso, pero hoy, en mi casa, pude sentirlo.

Yo daré todo lo que pueda por esa idea, por hacerla crecer, madurar y evolucionar. No se, pero presiento que algo está naciendo, espero no equivocarme.

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Now playing: Kent - Bianca
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sábado, febrero 13, 2010

De pulpos y estrellitas

Todavía tengo el olor a pólvora de una bala de salva.

Herencia.

Dolor.

Lucha.

Familia.

Hambre.

Justicia.

Antonia.

Mire, es un país. Gusta?

Saborea. Rechaza. Escupe. Limpia. Refrigera. Guarda.
Hay que amarlo a pesar de todo.

El amor es anticuado. No se te permite. Muere.
Dormir es como morir un poco. Deja que la muerte pase.
Cómo era cuándo éramos felices?

Bonito.

Es bonito el mar.
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Blahblahblah...

Hace rato escuchando a Stereophonics me acordé de mi Hachi...


Stereophonics - You're My Star (official music video)

Stereophonics | Videos musicales de MySpace



Lyrics | You're my Star lyrics

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Now playing: Stereophonics - Just Looking
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miércoles, febrero 03, 2010

Así tal vez me cure...

Estaba soñando con usted; otra vez me regresé por otro lado a la casa y ahí estaba, lavándose el cabello en el río. No se cuántas veces la habré visto, han de hacer ya ocho años que se mudó para acá, si yo era un escuincle. Me acuerdo bien del día que llegó: esa vez andaba correteando a los hijos del Joaquín, que se habían robado unos panes de la tienda, cuando el camión que traía gente de la ciudad se atravesó entre ellos y yo. Y ahí estaba, bajando con sus tres maletas en el paradero de la esquina. Todo Cuautempan se paro tan pronto usted pisó su suelo. El pasto se agachó suavecito debajo de los bultos mientras los ponía en el piso y ahí se quedó solita un rato, hasta que un carro viejito y algo oxidado llegó y se la llevó. Pero en el paradero yo la seguía viendo con su vestido azul y la frente toda sudada del viaje. Ni me fijé para donde se fue el carro.

Ese día llegué con la cara toda roja a la casa. -Es que hace mucho sol- Le dije a mi madre, pero no me creyó. Si ella sabía leer todos los colores de la cara de tan acostumbrada que la tenía mi padre que, según ella, casi siempre la traía negra. Mi madre, que si fuera por ella yo no estaría soñando con usted, la tendría aquí a un lado y le estaría agarrando y besando su mano. Pero está escrito que hay frutas prohibidas para mí de tan dulces que son. Así igual ha de pasarme con la gente.

Luego, de a poquito, la fui viendo más seguido por Cuautempan. Se paseaba con sus vestidos de ciudad y todas las mujeres la veían bonito, aunque con envidia; envidia de la buena, en aquellas épocas la gente no estaba tan maleada. Si era de risa cómo aparecía por el centro tan limpiecita y se iba de regreso con el vestido salpicado de lodo por abajo. Se veía en su cara que los charcos del pueblo no le gustaban, pero lo que no se veía era su intención de regresarse a la ciudad, al contrario, cada salpicada de lodo le endurecía la cara y le ponía un brillo en los ojos que la hacía caminar con más decisión sobre la tierra mojada. No se acostumbraba al pueblo, se adueñaba de él.

Tiempo después me la encontré de frente. Desde lejos ya la había visto y mi cara se puso a ver el suelo mientras caminaba, como para evitar verla y evitar que me viera, hasta que ya la tuviera cerquita. Subí la mirada y le sonreí, a la fuerza porque los nervios no me daban permiso de saludarla como se debe. Toda mi espalda se sacudió y me temblaron tanto las piernas que pensé que me iba a caer ahí enfrente de usted. ¡Que manera de hacer que me viera iba a ser esa! Pero usted no me vió, iba mirando para adelante. Yo sí la vi, desde que iba lejos, mientras pasó a mi lado y hasta que se perdió entre los puestos del mercado. Yo sí la vi.

La vi desde que llegó al pueblo. Y más la vi el día que me enteré para qué venía, fue el mismo día que supe dónde vivía. Desde que la encontré en el mercado pasaba casi siempre por el mismo lugar a la misma hora y de vez en cuando la volvía a encontrar de frente, pero ya mejor la dejaba pasar, me bastaba con oler su perfume. Pero un día no la dejé ir y la atrapé y la abracé con la mirada. Y usted me jaló y me acarició la cara con su aroma. Entonces me dejé guiar, despacito para que no me viera y al final de su compra me llevó a su casa. Era una casa de esas nuevas que estaban haciendo con dinero de los que se van al otro lado, todavía sin pintura y sin puertas, pero con piso de cemento. De la casa salió una mujer, su madre, como después me fui a enterar, que la ayudó con las bolsas y un hombre joven, grandote y colorado. Venía hablando como americano y la agarro y la metió con él a la casa mientras la abrazaba. Se me iba a casar y yo aquí persiguiéndola en vano.

Me di cuenta que metiéndose por atrás de la casa podía llegar a la mía atravesando el monte y siguiendo el río, así que desde entonces me da por agarrar ese camino. Luego la llego a ver por ahí lavándose el cabello como hoy y me quedo un ratito comiendo manzanas y haciendo como que no la miro. Pasa poquita gente, por eso no me preocupo porque me acusen de algo malo. Mi propia madre me decía que no tenía nada de malo, pero que tuviera mucho cuidado con su marido, un hombre celoso cuida mucho sus cosas y mi madrecita me decía eso porque me quería.

A mi madre le dolió mucho partir y verme solo. Me aguantó seis años tratando de que me consiguiera una mujer digna de mí, pero nunca me insistió. A mi madre le bastaba con verme feliz después de que la veía en el río. Al final se murió mientras me veía con una sonrisa y me quitaba el cabello de la frente. Me sentí niño otra vez. Yo no le prometí nada, pero le dije que iba a seguir trabajando las tierras de mi padre y que iba a hacer ahí un hogar y una familia como la que ella misma hizo y sacó adelante. Ya hace dos años de aquello y el agua del río empieza a saberme a olvido cada que se lava el cabello. Me la voy a beber hasta que se acabe y ya no me sepa a nada, así tal vez me cure de este mal que me ha afectado por años. Así tal vez me cure. Tal vez.


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Now playing: Interpol - Stella was a diver and she was always down
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jueves, enero 21, 2010

Hora de...

¡Elefantes! Papá dijo que si me despertaba temprano hoy saldríamos a comprar elefantes.


Sí, Arabí tiene algo nuevo que contar. Pero no vine a escribir la historia acá, soy un caprichoso.

Hey! Mi cabeza no está vacía, sólo está callada. No se si sea casual haber visto el último mensaje en el libro de visitas justo antes de abrir el blog para escribir algo que ni siquiera sabía qué era. Y todavía no lo se.

Arabí dice que no importa.

Quiero escribir versos, pero no.

Quiero escribir lo que me pasa en la vida, pero no.

Quiero escribir alguna historia, pero no.

Sólo quiero poner algo aquí, como si fuera un esfuerzo inútil con el único propósito de corroborar mi existencia entre los cables estos que dan forma al limbo del internet. Pero no tiene sentido, no a estas alturas, eso se lo dejaremos a los adolescentes. Existencialismo de tres pesos!

La verdad es que no me ha sido necesario picar las teclas, no desde que salí al mundo y descubrí que tenía una voz. Pero de vez en cuando es divertido ponerse el sombrero de escritor y decir: ¡Que yo también tengo ideas que anunciar al mundo! ¡coño!

Ja!

Como... Veamos... Eso último me recordó a algo...Como que es emocionante conocer a la gente, aún si es con mi muy particular forma de hacerlo: Desde lejos, con los ojos bien abiertos y los oidos bien atentos. Y esa otra cosa que no se qué es, eso que nos ayuda a dibujar a la gente y a ponerle colores, que de a poco son azules, verdes, amarillos, esos que me gustan; o son cafés, anaranjados, beige, esos que mejor evito, si se puede. Coloreados con crayolas, acuarelas o tiza... Hay tantas formas en que esa cosa puede decirnos "acércate". Me gusta cuando eso pasa. Además, es una sensación tan nueva. También descubrí mi naturaleza social, aunque cada quién la explota a su manera, supongo.

Hace poco le decía a Viry que me estoy dando una tregua. Estoy abriendo ese pequeño universo que encerraba a unos cuantos amigos y ofreciéndome una oportunidad. La oportunidad de dejar entrar a los ajenos y descubrir cómo se mueven en ese universo. Es divertido. Así he podido observar; por ejemplo: Ella me hace sonreir, él me sorprende mil veces al día, ella y ella no dejan que me acerque, él quiere acercarse a la fuerza, con aquellos tres debo irme con cuidado, pero se que vale la pena. Y así. Tal vez nunca encuentre amigos como los que ya tengo o como los que se fueron, pero en la búsqueda me reconozco también a mí. Qué quiero y cómo lo quiero.

La busqueda! Bendita sea! No se trata de encontrar lo que buscas, sino de encontrar lo que no, esas cosas valen más.

Al final creo que tengo muchas cosas que poner acá.

Pero también tengo muchas otras que vivir afuera. Nunca experimente ambas al mismo tiempo, así que no sé cómo carajos conciliarlas.

Ya se verá, ya se verá.

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Now playing: Cultura profetica - Rompiendo el letargo
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martes, noviembre 17, 2009

Me hackearon la cabeza...

Durante mucho tiempo estuve buscando gente que dibujara las historias de Arabí, pero mi búsqueda no me llevó a ningún lado. Nada me convencía.

Hasta que llegó Sophie.



Sophie es casi idéntica a la protagonista de mis cuentos infantiles. En prácticamente todos los sentidos. Cuando vi la publicidad del juego me volví loco y sabía que debía jugarlo.

Leí algunas revisiones sobre Lucidity y muchos se quejaban de la elevada dificultad. Yo no lo creía hasta que pude ponerme a prueba con él. Sí, es difícil y sí, es adictivo. Para mí.

El arte me encantó y la protagonista aún más. Casi casi la sacaron de mi mente y la pusieron ahí a recoger luciérnagas.

Tal vez me sirva de algo el juego y el jardín de pulpos... Debería ponerme a trabajar en más historias sobre Arabí.

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Now playing: Lisa Miskovsky - Please
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domingo, noviembre 15, 2009

Un manifiesto "efímero"... Qué tanto?

Esto lo tomé del Facebook de una de mis maestras de danza, Esthel Vogrig... NO ES MÍO.

Luego lo comento:

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MANIFIESTO DE MANIFIESTOS


(Elaborado durante las eliminatorias de la XXX Edición del Premio INBA-UAM, PREMIO DE PREMIOS)


10 de noviembre 2009



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SÍ a buscar corporalidades particulares para cada obra.


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NO a que el significado de una obra se genere solamente a partir del... texto, la música, la progresión dramática, el vestuario o una gestualidad estereotipada.


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SÍ a que el significado se genere primero del cuerpo mismo (a, ante, bajo, con, contra, de, desde, durante, en, entre, hacia, hasta, mediante, para, por, pro, según, sin, sobre, tras, vía).


-
La mente es un músculo (IVONNE RAINER)


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La necesidad de crear es lo primordial pero no es suficiente.


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SÍ a preguntarse por qué sumar otra obra al mundo cuando ya hay tantas.


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SÍ al reciclaje de ideas, al arte ecológico


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SÍ a usar lenguajes que se desarrollan a partir de estilos dancísticos formales siempre y cuando sea por una decisión y no por INERCIA.


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SÍ al quehacer coreográfico que va más allá de la obra que se presenta, que incluye el proceso y las posturas éticas que éste implica.


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SÍ a los pluralismos de ideas, siempre y cuando éstas vengan de decisiones libres. La libertad implica la posibilidad de escoger, la posibilidad de escoger implica el conocer la mayor cantidad de opciones posibles.


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NO a la autocomplacencia, a la auto enunciación, a la falta de autocritica.


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NO a una comunidad que sólo se observa una vez al año dentro de un concurso.


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SÍ a los intérpretes que cuestionan a sus coreógrafos y a sus coreografías.


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NO a la ejecución, Sí a la interpretación.


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SÍ a generar un “CÓDIGO ABIERTO” (open source), para compartir procesos y generar información, que pueda ser modificado y cuestionado.


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NO a los derechos de autor.


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NO a lo políticamente correcto.


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SÍ a asumir la responsabilidad que implica generar Arte


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SÍ a asumir una postura clara precisa, contundente, aunque se vaya modificando o contradiciendo cada día.


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NO al decir “esto no es danza”.


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SÍ a redefinir el concepto de técnica en la danza.


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SÍ a la redefinición de virtuosismo (METTE INGVARSTEN).


-
SÍ al público curioso.



Este manifiesto fue elaborado por:

Nuria Fragoso, Alma Quintana, Zulai Macías, Esthel Vogrig, Alma Montaño, Nadia Lartigue, Magdalena Leite, Paulina Rucarba, Anabella Pareja, Karina Teran, Diana Sánchez, Ximena Reyes, Nayeli Beuhmea y Sandra Milena.

Quienes lo firman se comprometen a defenderlo hasta las 12 de la noche del día 14 de noviembre 2009, siempre y cuando no se auto-destruya en los próximos seis segundos.

www.inquietando.wordpress.com

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Now playing: The Cranberries - Never Grow Old
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