lunes, junio 11, 2012
Every single night
domingo, mayo 20, 2012
No end... With no end.
To try to find somebody else
This place is mine...
And soul?
This is a wasteland now
I have my doubts little girl
I'm in love with something real
It could be me, that's changing!
miércoles, mayo 09, 2012
Es absurdo
Que no es infinito. Pero sí.
Sobre la caricia.
Que no es infinita. Pero sí.
Sobre aquello que duele.
Lo que duele.
Lo que duele.
Duele.
Sobre el árbol
de hojas rojas.
Infinito.
Y tus manos
dolorosas.
Dolorosas.
Las heridas de mis manos.
Fue mi gato. Que profundas.
Y las marcas. ¿Infinitas?
Ahora son mías. Yo mando. Yo decido.
Ahora son mías. Si las muestro, las maquillo o las ignoro.
Fácil. Las ignoro.
¿Sobre qué?
El infinito.
¡Ah! El infinito.
No me importa. Es absurdo.
Infinita la muerte. Pero absurda.
Tus caricias. Pero absurdas.
Infinitos tus besos...
Sí.
Absurdos.
Infinita tu piel. Absurda.
Esa no.
Dolorosa.
Nada más.
Pero absurdo tu llanto. Sin fin.
Doloroso.
Molesto.
Sin remedio.
Y el árbol.
Y sus hojas. Caen.
No se seca.
No se muere.
Esa tierra
de hojas rojas.
Me salpican.
No se secan. Ni se mueren.
martes, abril 17, 2012
C'mon shout me out!
I know your reason is stout
And your freedoms dissolved in your passion dear
It's burning your eyes and it's killing your mind
And it's poking your atmosphere
But should you find it obscene in that gray
All dramatic series young hearts say.
jueves, abril 12, 2012
Oh no!
hoy no hoy no,
hoy no hoy no hoy no hoy no hoy no
Hoy no.
Hoy no. Hoy no. Hoy no.
Hoy no.
Hoy no.
Hoy no.
Hoy no.
Hoy no.
Hoy no hoy no hoy no hoy no hoy no.
Hoy no.
Hoy no hoy no hoy no
hoy no hoy no
hoy no hoy no.
Hoy. No.
Hoy no hoy no.
Hoy no hoy no hoy no.
Hoy.
No.
Hoy.
No.
Hoy.
No.
jueves, marzo 08, 2012
Those consumed by vengeance.
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Pasaron tres meses después de los ataques a Nimbreloth. Finalmente se descubrió que un grupo de elfos que habitaba en la ciudad había sido enviado, por ordenes del regente, a asesinar a Theadron, comandante de las fuerzas armadas de Bragst. Ambas ciudades, Nimbreloth y Bragst, gozaban de una aparente hermandad, nacida siglos atrás durante la Guerra de las Planicies; sin embargo el tiempo había hecho estragos en las relaciones diplomáticas.
Durante cerca de 30 años Bragst había buscado infructuosamente obtener el dominio de las islas de Bömmel. Este grupo de tres islas se encontraban en el lago Aelin-dôr, en la zona más cercana a las tierras de Nimbreloth, y habían sido un punto importante de concentración militar durante la Guerra de las Planicies. Nimbreloth reclamó el dominio de las islas y Bragst no resistió la cesión del derecho, después de todo ambas ciudades eran aliadas de guerra. Pero los siglos pasaron y así también los gobernantes, hasta que finalmente alguien quiso reclamar lo que, por derecho, le pertenecía.
Así, durante cerca de 22 años, los embajadores de Bragst visitaron decenas de veces Nimbreloth; siguieron los jefes de estado, consejeros, mensajeros, hasta que finalmente llegaron soldados y generales. Las palabras dejaron de surtir efecto y Bragst veía frustrado un intento tras otro. Los últimos años Bragst había comenzado a tomar por la fuerza distintas aldeas, con la ayuda de asesinos y cazarecompensas. Theadron se lavaba las manos argumentando que los ataques nada tenían que ver con su gobierno. Nada más lejos de la verdad.
Quienes se veían más afectados por los ataques eran los elfos que vivían en los bosques entre ambas ciudades. Poco a poco los que sobrevivían o habían escapado a la esclavitud se replegaban más y más cerca de Nimbreloth. Estaban cansados de tomar parte en una lucha que no les pertenecía y a la que habían sido arrastrados inevitablemente. Ahora era también su lucha. No por tierra, no por poder, sino por simple supervivencia.
Erdîn, a quien llamaban el Solitario o el Silencioso, era un elfo cuya infancia había transcurrido entre los escombros de un pueblo arrastrado por la violencia de la Guerra de las Planicies. Vivió la reconstrucción de ambas ciudades y ahora había perdido prácticamente a toda su familia en los ataques a las aldeas. Organizó a un grupo de elfos de clase guerrera y se dirigió a Nimbreloth con el propósito de encontrar soluciones. Heldir, el regente de la ciudad, lo convenció de que el culpable directo de las masacres no era otro que Theadron. Ambos se reunieron en la cámara del regente en lo que se conoció después con el nombre del Consejo de los 10 Días. La solución estaba clara: Asesinar a Theadron. Esta tarea no podía ser llevada a cabo por nadie más que por el grupo de elfos a las órdenes de Erdîn.
Los sucesos que se desencadenaron tras el Consejo de los 10 Días no corresponden ya al presente relato. Sin embargo es justo notar que provocaron los ataques a Nimbreloth y los asesinatos sin miramiento en las aldeas élficas a sus alrededores. Bragst no tuvo compasión con nadie. Ancianos, mujeres, niños; muchos fueron asesinados y otros tantos esclavizados.
De este acto de venganza escapó Garnita Lisilmë, nieta de Erdîn.
martes, marzo 06, 2012
Some random stuff
Últimamente mi cabeza está im-plo-tan-do... Sí, así.
Sin embargo mi cuerpo tiene una extraña (bueno, no tanto) necesidad de hacer todo lo contrario.
Ya sabes...
Violencia...
Pero no hay necesidad y las sillas rotas deberían ser por razones justificadas. Ya de por sí es difícil sentar a las visitas en la casa cuando son más de cuatro... O cinco.
Me acuerdo cuando un nudo se atravesó en mi garganta hace algunos años y así estuve durante meses... Como cuatro. Y parecía zombie. Sólo quería que el dolor terminara para poder llorar, gritar o simplemente sentir algo. Al final el dolor se fue con un mensaje de celular. Así, tecnológicamente frío. No pasó nada, sólo lloré un poco y el nudo se deshizo con tremenda suavidad.
A partir de entonces dejé de tomarme fotos a mí mismo poco a poco... Y empecé a escuchar más música.
De eso me acabo de dar cuenta en este preciso instante.
All I wanna do is dance!
¿Será que ya no me agrado en las fotos? Me desconozco... Es como ver a otra persona sin saber en qué demonios está pensando. Cuando en realidad se qué pensaba durante una fotografía y cuando no lo veo en el tipo retratado me da miedo.
Me da miedo saber que soy yo. A veces me veo tan triste... Cuando no es así.
-If I died one day, would you always remember me?
-Don't say such silly things.
¿Sabes por qué no me da miedo escribir? Porque ya es difícil lastimarme. Hay personas que de repente fallarán y eso puede doler, pero ¡hey! Así es y será siempre. Hay otras que simple y sencillamente tendrán el cinismo de aprovecharse de tus debilidades...
--Let'em pass.
Sin embargo nadie está exento de enloquecer. Cuando el dolor es tanto que se convierte en ira... Bueno.....
Explain me the reason why I'm so much in pain...
Creo que la única persona que podría lastimarme soy yo. Y no entraré en detalles, pero si lo que quiero es revolcarme en mis problemas sería algo muy sencillo.
So silent
No violence
But inside my head
So loud and clear
.
.
.
Just sunshine
And blue sky
That's just how it goes
For living here
A veces no se en dónde termina el valor y empieza la estupidez. Supongo que el día que lo descubra moriré por haber disuelto la línea. Eso si lo consigo y no la hago más grande.
C'mon shuffle don't play with me...
Ejercicio interesante este que estoy haciendo con el shuffle y lo primero que me brinca a la mente con cada canción. Ni siquiera lo planeé así.
Gracias a una total desconocida estoy reencontrándome con un tipo que sueña despierto más de lo que debería y que pierde su tiempo imaginando sin saber cuándo demonios detenerse. Él me cae bien. Lo extrañaba.
Siempre tú tú tú.
Siempre en mi mente.
Bah! Es tan fácil para mí escribir que tampoco se cuándo parar. Y con el shuffle nonstop no terminaría en un buen rato.
Adiós blog. Ya sabes, te veo en una semana, un mes o cuando sea.
Wow... Es la primera vez que escribo cosas así sin mencionar a aquella chica que sabía volar. Aunque ya lo hice, pero no cuenta.
viernes, febrero 03, 2012
Esa hora.
Esa hora del día en que no se si vengo o voy. En que sólo estoy, como detenido en el tiempo.
Esa hora en que observo cómo pasan las horas, los días, las semanas, los años. Y el reloj no avanza. Y la alarma suena sin parar. Pero el reloj no avanza.
En que mi cuerpo se cansa y duerme. Mis deseos despiertan y no los veo. Se van, vuelven y se ocultan. Y no los veo.
En que me hace falta, me haces falta. Esa hora del día en que me hago falta. Esa hora en que no se si me busco o me abandono y me pregunto cuánto duran las ausencias. Porque de ausencias, de abandonos, me construyo. Busco fuerza en los olvidos, placenteros, en los olvidos. En los olvidos donde te imagino. Donde te veo. A tu cuerpo de mujer, a tu cuerpo de olvido.
Es esa hora donde no te tengo, donde no te quiero, donde no te busco, donde se que te encuentro, donde no te deseo. Es esa hora donde no deseo, donde no sueño; pero creo, tal vez muero.
domingo, enero 29, 2012
I used to be...
Habían pasado sólo 15 minutos desde que desperté y tenía hambre. Encendí la televisión y me preparé un jugo de aguacate. El microondas se había descompuesto y no pude poner música. Odio cuando eso pasa, lo han reparado 3 veces pero vuelve a ocurrir. El médico dice que debe ser cáncer.
En el teléfono decían que las lluvias seguirían y que debíamos estar prevenidos con el bronceador. Esta semana no compré, así que procuraré pasar a la tortillería a comprar uno. Así aprovecharé para comprar la comida, que vaya que hace falta. El mecánico de la esquina dice que le llegaron unos filetes muy buenos y que debía probarlos. Además me invitó a su casa para ver un partido de damas chinas. Era la final y toda la ciudad estaba loca. Recuerdo que el año pasado ganó el equipo local y toda la gente se fue a festejar el último touchdown al centro de la ciudad.
El jugo está listo, pero olvidé que me quedé sin zapatos, así que no podré comérmelo hoy; lo guardaré en el despertador para que no se eche a perder.
Perdí tiempo viendo el teléfono y es hora de irme. Buscaré las llaves, encenderé el abrelatas y me iré a trabajar.
Ojalá que me vaya bien hoy.
*El texto anterior no tiene relación con mi vida personal, impersonal, positiva, arribista, humillada, deportista o transgresora.
Sin embargo sí tiene relación con mi otra vida, de la cual no tengo noticias aún. Si alguien la ha visto, favor de no reportarse de inmediato.
Gracias, por nada.
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La gente normal está bien pinche loca. Para mí ese texto tiene mucho sentido.
martes, enero 24, 2012
Qué importa...
Abrazaste a tus impulsos y deseos. Y no importaba nada.
No parecía real, ¿verdad?.
Era real, fue real. Eres real. Mírate, lloras, sudas y sangras. Eres real.
Y nada importa ya.
martes, diciembre 27, 2011
Insects...
What can they tell us?
What , little calliphora hilli, what?
So she spoke to me and said:

- Little man? - I said.
Yes... Little, tiny man, I see. If you excuse me, I've got better and more interesting things to do.
.
.
.
.
.
.
.
I wanted to write about insects, but it looks that they're not interested.
domingo, diciembre 04, 2011
I still... Remember...
Cada vez que me pongo a escucharlos porque me da la gana y no es idea del shuffle es como la primera vez que dije "estos weyes son chingones". Y debe ser porque su música ha estado presente en muchas "primeras veces" en mi vida: La primera vez que me enamoré, la primera vez que mentí, la primera vez que perdí a alguien, los primeros amigos de verdad que tuve...
Ellos no me hacen recordar el pasado, sino que me traen de vuelta un presente que guardo celosamente donde nadie puede encontrarlo, hasta que se me ocurre mostrarlo. Un presente tan lejano como las personas en eĺ. Personas que formaron parte de mi vida, con quienes lloré o compartí risas y hasta moretones. Personas que ahora veo en la calle y, tal vez, saludo sólo con una mirada, como si aquél presente jamás hubiera existido. En su mirada veo que también se enamoraron, que las mentiras no fueron perdonadas porque no era necesario, que compartieron mis pérdidas o que también fui su primer amigo de verdad... Pero ahora somos extraños.
Todo eso.
Estoy seguro de que si vuelvo a poner un video o si sólo escribiera sobre ellos diría exactamente lo mismo.
Y no me importa.
sábado, septiembre 24, 2011
A stray moon.
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Garnita fue llevada de inmediato a la casa de la pareja. La lavaron y le dieron de comer. Ella no podía pronunciar más que dos palabras: "Naneth, ada", mientras sus ojos, vacíos, miraban al frente en un gesto de miedo. Su cabello era largo y rubio, casi platinado. Y su piel blanca sólo estaba manchada por una pequeña marca de nacimiento en forma de media luna detrás de su cuello. Sus orejas eran largas y delgadas.
La pareja nunca había visto algo así con sus propios ojos. Era un elfo.
Se sabía que cerca de Nimbreloth había una pequeña aldea cuya población estaba conformada principalmente de elfos. Pocos los habían visto debido a que casi nadie atravesaba el bosque que separaba a la ciudad de la aldea. Los pocos elfos que salían sólo lo hacían buscando a los comerciantes de Nimbreloth y nunca viajaban más lejos. Una elfo tan pequeña lejos de la ciudad era impensable.
La pareja, Niriel y Berlan, decidieron cuidar de la niña por un par de días. Planeaban viajar a Nimbreloth y preguntar por sus padres. Sin embargo, justo el día de su partida llegaron noticias de Nimbreloth y no eran buenas.
La ciudad llevaba poco más de 7 días siendo atacada. Muchos comerciantes fueron asesinados y las aldeas a sus alrededores fueron saqueadas y destruidas. Nadie sabe con exactitud qué impulsó los ataques, sólo se detuvieron en cuanto todos los comerciantes, entre los que se encontraban varios elfos, habían sido asesinados.
Era obvio que la pequeña elfo había escapado de la masacre y es difícil precisar por cuánto tiempo había estado deambulando sola.
Garnita quedó al cuidado de Niriel y Berlan.
viernes, agosto 19, 2011
¿A qué me sabe mi tierra?
Imagina a ojos cerrados,
sueña.
Y censura al mundo.
Porque la sangre y la peste cada vez son más reales y prefiere;
y prefiere la ficción producida, los retoques y la fantasía que a sí mismo se crea.
Se violenta solo. Se engaña. Falsifica.
Lo real.
Lo infinitamente real.
Lo crudo.
La carne cruda. La carne humana cruda.
La carne humana cruda y comestible.
Satiriza la mentira. Porque se puede.
Y teme, porque también se puede.
Huye del héroe, porque puede.
Porque quiere. Porque debe.
Porque sabe, también sabe. Sabe a fuego, sabe a yerba.
Sabe a pólvora, a tortillas y frijoles. A eso sabe.
A eso sabe. A huesos.
Sabe a tierra. Sabe a tiempo.
Sabe a muchos. Sabe a olvido.
A eso sabe.
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Anoche soñé que le temía a un uniforme. Soñé que me asustaba un uniforme, no un fantasma, no un perro, no un asesino. Un uniforme.
Y no tenía planeado escribir sobre mi sueño, sólo que mis manos empezaron el trabajo y las dejé terminar.
miércoles, agosto 10, 2011
Cuando el tiempo termine
Hace una semana Adam iba camino a la escuela cuando, sin previo aviso, un gato blanco saltó sobre su hombro. El gato cayó frente a él y con una mirada profunda en sus oscuros ojos le dijo: “Sígueme”. Adam no preguntó y ni siquiera se extrañó al escuchar al gato hablándole; él siguió la orden como si de su madre se tratase. Siguió al gato a través de una serie de callejones hasta que, por fin, llegaron a una pequeña puerta de madera. La puerta no tenía cerradura, sólo un pequeño cordel.
“Déjame a mí”, dijo Adam al ver que el gato intentaba abrirla. Adam, de alguna manera, sabía lo que debía hacer. Abrió la puerta que rechinaba con cada centímetro que se movía. La puerta llevaba a un corredor oscuro. Adam entró y lo recorrió tocando con las manos las paredes húmedas y frías. Apenas había recorrido algunas decenas de metros cuando pudo percibir un resplandor al final del corredor. Sabía que el camino era recto, así que apresuró su paso para llegar al final.
Quedó cegado en cuanto llegó al otro extremo. La luz era tan fuerte que le tomó un poco de tiempo acostumbrarse, más aún después de haber salido de tal oscuridad. En cuanto recuperó la visibilidad quedó asombrado con lo que vio: Un campo verde que se extendía hasta donde su vista podía alcanzar. Era un verde que él nunca antes había visto: lleno de vida y brillo. Las flores y los árboles también parecían extrañamente diferentes; seguían siendo árboles y flores pero había algo en ellos que escapaba a su propia esencia. Parecían más vivos.
El gato seguía a Adam muy de cerca, hasta que este por fin dijo: “Ya estoy aquí, pero ¿Para qué?”. El gato señaló con la mirada una pequeña vereda que tenía enormes árboles a los lados: “Sigue ese camino, si eres quien me dijeron que eras, no te perderás. Pero si no, tu y yo estaremos muertos para esta tarde. Si llegas al final, pregunta por el viejo Habba, él te dirá lo que quieras saber; hasta entonces no te podré ser de más ayuda”.
Adam estaba impactado por las palabras de ese gato, aunque no se lamentaba por haberlo seguido. Tenía el firme propósito de cumplir con lo que le había pedido. Había mucho miedo en su corazón, pero no pensaba dejarse vencer.
Recorrió los primeros metros sin mucha dificultad, aún a pesar de que cada vez los árboles lo hacían más y más sombrío. Poco a poco el aire se hacía más pesado y le costaba mucho respirar. El calor pronto lo agotó y era muy difícil para él mantenerse de pie. Con la poca energía que le quedaba llegó arrastrándose al final del camino en donde ya lo esperaba una mujer. Le dio de beber y lo llevó hasta su casa, en donde le proporcionó también un traje que le quedaba justo a su medida. Era un largo traje blanco y rojo.
“Habba, ¿Es usted Habba?” La mujer le respondió con un claro no, pero señaló una puerta. Adam entendió que Habba estaba justo detrás.
Entró sin siquiera tocar, impetuoso y eufórico. “¡Habba!”, gritó, pero no había nadie ahí. El gato blanco entró a la habitación, se paró frente a Adam y lo felicitó por haber logrado llegar hasta su casa. Un fuerte viento entró por las ventanas y la puerta, formó un remolino alrededor del gato y lo transformó en un anciano vestido con un traje idéntico al de Adam. Yo soy Habba, fui enviado por el sacerdote Nembros hasta tu mundo. El sacerdote supo que ahí encontraría al heredero al trono de Aliete, este, nuestro reino.
Habba explicó a Adam que 1400 años atrás el rey Gadius había enviado a su hijo a otra dimensión, pues la guerra amenazaba con acabar con su familia; su linaje real, así como su reino se perderían a manos de sus entonces enemigos. Adam vagó durante esos 1400 años pasando de un cuerpo a otro hasta que la guerra por fin terminó. Sería entonces cuando podrían buscarlo y devolverle el trono que su padre le había reservado.
Adam no entendía muy bien lo que escuchaba, pero sabía muy dentro de él que tenía algo más que su vida de escuela y amigos.
“Ven conmigo”, le pidió Habba y lo llevó hasta donde estaba Nembros, un hombre más viejo aún que el mismo Habba. Nembros terminó de convencer a Adam cuando le mostró en una fuente toda su vida y las veces que había pisado el mundo que él creía suyo. Adam se vio a sí mismo en distintas épocas y lugares, hasta que finalmente se vio como un niño de 4 años en la misma habitación en la que estaba parado. “Todo esto es tuyo, eres dueño de todo lo que ves”, le dijeron ambos ancianos casi al unísono. Adam no creía lo que pasaba pero de algo estaba seguro: Era dueño de un reino entero.
Poco tiempo pasó para que Adam sintiera la necesidad de expandir su recién adquirido mundo. Poco a poco arrasó con aldeas y reinos vecinos cuyo poder no superaba al de Aliete. Adam era el dueño de la vida de quienes habitaban en sus tierras.
Nembros le advirtió que sus acciones debían detenerse y se lamentaba en silencio por haber traído a un rey que no estaba listo para gobernar. Temía por el futuro de Aliete. Este, como todos los pueblos que conformaban ese nuevo mundo eran controlados por cuatro dioses. Cada uno de los reinos debía rendirle culto y ofrecer tributos a cambio de su protección. 1400 años atrás un pueblo se reveló y los dioses le dieron el poder a Aliete para poder destruirlo. Ahora Aliete estaba fuera de control gracias a su nuevo rey y Nembros temía que los dioses le hicieran pagar las consecuencias.
Adam no se detenía, poco a poco se apoderaba de cada uno de los pueblos a los que mandaba a su ejército. Finalmente los dioses le pusieron un límite.
Primero destruyeron a su ejército con una tormenta eléctrica tan poderosa que incendió cada uno de sus campamentos. Uno a uno los soldados eran quemados vivos, no podían escapar de la furia de sus propios protectores. Tan pronto el ejército fue aniquilado, los niños de Aliete fueron los siguientes, quienes cayeron enfermos y finalmente murieron. Los padres llenos de ira culparon a Adam por sus acciones y lo obligaron a dar la cara. Estaban dispuestos a asesinarlo con tal de que la destrucción cesara. Pero el daño ya estaba hecho.
Adam temía por su vida. Preguntó a Habba la manera para salir de ese lugar y regresar a su mundo, pero Habba lo obligó a pagar sus errores. Con un hechizo llamó al viento y con su ayuda llevó a Adam al centro del pueblo, en donde todos los habitantes ya lo esperaban. Él gritaba e imploraba perdón. Lloraba suplicando que su vida fuera perdonada, pero en sus ejecutores crecía cada vez más la ira y la rabia contra aquél que debió traer la prosperidad y en cambió sólo trajo muerte.
Lo golpearon salvajemente con palos y antorchas, quemaron y deformaron su rostro. Con un hacha le cortaron la mano derecha. Y seguían golpeándolo para saciar su pena.
Nembros, quien veía desde lejos, sabía que la muerte sería lo mejor que le podía esperar a Adam, así que lanzó un hechizo que lo hizo volver a su mundo, 50 años en el futuro.
Deforme y marcado, Adam volvió a su propio mundo, pero era tal su condición que nadie quería verlo a los ojos. Nadie lo ayudaría. Adam fue condenado a nacer una y otra vez, con las mismas deformidades que sus súbditos dejaron en su cuerpo como recuerdo de la desgracia que su ambición había llevado a su reino. Para Adam sólo habían pasado 5 días y si alguien le hubiera dicho que tenía el destino de un reino en sus manos, jamás lo hubiera creído.
lunes, agosto 01, 2011
De murciélagos a panteras
Me visitaron una pantera y un perro pastor inglés. La pantera era hermosa, de un negro tan profundo que sólo en un sueño podía existir.
La pantera trataba de comerse a un bebé que yo cargaba. Y yo lo protegía. A un niño.
El niño dejó de ser niño. Era un cachorro de león. Y yo me preguntaba para qué lo protegía.
Nunca lo supe.
También gritaba y maldecía a un hombre. La razón de la pantera y el perro. Quería matarlo.
Y sabía porqué.
Eramos parte de lo mismo. Yo quería ser él.
jueves, julio 21, 2011
La dulce luz de la luna.
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A simple vista parece una mujer de 19 años. Sí, una mujer de 19 años. Los caminos que tomas o que te ves obligado a tomar hacen que, tarde o temprano, dejes atrás la niñez, las alegrías, los sueños. No sólo maduras, sino que te transformas. En seres como ella la transformación es inminente, pues su camino no ha sido andado en sólo 19 años. Repito que no es madura, es inteligente, es astuta e incluso ve el futuro sin siquiera poseer la habilidad para hacerlo. Es anciana.
Su tiempo ha visto nacer y morir a muchos de nosotros. Fue semejante a nosotros, con dudas, miedos, tristezas. Muchas tristezas. No conoció a sus padres y fue criada por extraños. Era especial para ellos. Era normal, era común. Para los niños de su edad era divertida; era una amiga. Era diferente y era su amiga.
Desde pequeña mostró habilidad con el arco y los caballos. Era diestra con su cuerpo y lo manejaba tan bien como cualquier gimnasta o peleador; incluso mejor. Bastaba un poco del conocimiento de su madre sobre yerbas medicinales para que ella lo aplicara con la misma eficacia. No parecía un ser humano común.
Y ciertamente, no lo era.
Sus padres la descubrieron deambulando sola en el camino que provenía de Nimbreloth. Estaba sucia y apenas vestida con una capa rota y maloliente. Aparentaba unos tres años de edad y no llevaba nada más que un trozo de papel con su nombre:
Garnita Lisilmë.
sábado, julio 02, 2011
Para Carmen
Estimada Carmen:
Seguramente te extrañará no haberme encontrado esta mañana. Te seré franco: Estoy harto. No me malinterpretes, ha sido increíble el poco tiempo que hemos pasado juntos, pero la vida que poco a poco he adoptado para mí a tu lado me ha resultado tan falta de interés que por fin estallé.
En un principio consideré que caminar a tu lado, tomados de la mano y mirándonos a los ojos durante nuestros paseos eran actos que significarían algo para mí, pero no ha sido así. De un momento a otro me olvidé de lo que significaba escuchar. Me incliné tanto por el aspecto visual de tu vida que los sentimientos que afloraban en mí cada vez que correteaba a solas en el patio de mi última casa comenzaron a desaparecer. Ha sido tan difícil tomar la decisión de irme que no puedo verte a la cara mientras te digo esto. Pero tan pronto mis patas delanteras volvieron a tocar el suelo después de los últimos dos años experimenté una increíble sensación de libertad.
Odié tanto el hecho de que quisieras vestirme. Hablé sólo para complacerte y parece ser que nunca intentaste entender mis necesidades. Todo se trató siempre de ti. ¿Por qué habría de ocultar el hecho de que me rascaba el cuello con los pies mientras no me veías? Era una de las pocas reminiscencias de mi pasado canino. Y lo disfrutaba, en verdad lo disfrutaba. Fue hasta esa cena con tus padres en la que no pude evitar terminarme las sobras de mi plato con la lengua que noté el declive de mi utópica nueva vida. Afortunadamente los anteojos que me pusiste para ocultar mis ojos bicolor evitaban que viera con claridad los juiciosos ojos de tu madre. Aún sigo preguntándome qué extraña sensación me orilló a adoptar tus costumbres. Aunque tal vez el hecho de que mi naturaleza me llevó alcanzar una nueva forma de agradecer a los hombres. ¡Qué otra manera de agradecer lo que hacen por ti que imitándolos! No hay cosa que los vuelva tan orgullosos que algo tratando de transformarse en uno de ellos.
Sin embargo estaba equivocado. Y no pienses que estoy arrepentido, al contrario, ha sido una enorme lección de vida. Se que tal vez nunca me entenderías, pero había algo en mí que me decía que disfrutaba mil veces más esperar dos comidas diarias acostado frente a la puerta de casa que estar sentado durante horas, aprisionado por una apretada corbata, en ese trabajo que me conseguiste. Hice buenas amistades ahí, no lo niego, pero todas y cada una de ellas odiaban tanto su vida que comencé a contagiarme de la sensación. Y no me gustaba.
Por mucho tiempo consideré que ir tras una botella de soda vacía no hacía más que incrementar el poco respeto que ustedes los hombres mostraban ante nosotros. Me vi denigrado. Aún a pesar de que esa sencilla acción lograba sacar una sonrisa de entre los labios de aquél niño de diez años que en ocasiones y a escondidas me permitía dormir en el calor de su habitación.
El sentimiento de inferioridad me hizo mirar hacia atrás. Ya no necesitaba más correr tras una pelota ni orinar en el patio trasero. Ya no lo quería. En una de esas ocasiones en que mis ojos miraban por debajo del portón a la gente de afuera alcancé a percibir un hermoso olor. Eran como galletas. Levanté la mirada y entre los barrotes observé a la mujer que me haría intentar trascender mi naturaleza. Abrazaba a un hombre. Pues bien, en ese momento lo decidí: Dejé de ser un perro.
Mis primeros intentos por encajar sólo generaron risa y burla de parte de quienes me daban techo. Yo nunca lo entendí; por más que me esforzaba ellos sólo miraban, extrañados, mis inútiles intentos por imitar su voz. Una vez incluso grabaron mis aullidos. Recuerdo escucharme triste una vez que los pusieron en el reproductor. Era frustrante. No lo acepté más y huí.
Debo decir que no fue tan fácil como aprender a andar sobre mis patas traseras. Eso lo ejercité durante mucho tiempo en la penosa tarea de ganarme un bocado extra de las sobras de la casa. Sin embargo, un día que mordisqueaba bolsas entre la basura un hombre se acercó a mí, sujetaba una escoba en una mano y un cigarro en la otra. Me golpeó casi hasta el cansancio, gritando que me alejara del lugar. Fue así como mis aullidos poco a poco se transformaron y grite al hombre: “¡Ya basta!”.
Lo último que recuerdo del incidente fue verme en el otro extremo de la esquina, golpeado a tal punto que era irreconocible. Fue entonces cuando el olor a galletas volvió y aquella mujer me llevó a casa. Desde entonces juré que nunca más volvería a caminar en cuatro patas, pues es así que viví toda mi vida y lo único que recibí fueron burlas y golpes. Le conté mi historia a la mujer y poco a poco nos volvimos tan cercanos que terminamos planeando una vida juntos.
El resto, Carmen, lo conoces. Sin embargo no fuiste muy diferente a ellos y yo, gracias a mi naturaleza canina, confundí el sentimiento de gratitud con el del amor. Los confundí tanto que me negué a mi mismo. Pero no más; para mí ha sido ya suficiente. No daré más vueltas a esto, Carmen; lo que estás pensando es real. Dejé de ser un hombre. No te preocupes por mí, sabré arreglármelas.
Una vez más, Gracias.
Peter.
viernes, junio 17, 2011
Caminitos de hormigas...
Si es así han tenido, al menos, tres cosas en la cabeza:
1- Mmmhhhg... Hormigas
2- Genial, las pisaré/mataré/exterminaré/molestaré
3- ............................................
Lo que yo siempre pienso cuando veo un caminito de hormigas es lo tercero. Me les quedo viendo y las sigo hasta dar con el hormiguero. A veces me sorpendo de su tamaño y a veces sólo pienso: "Otro hormiguero bajo las piedras".
Muchas veces he escuchado eso de "me siento tan vacío/vacía", "No se qué hacer", "Ya estoy grande", "Creo que no he hecho nada importante", "Tengo x años y no he hecho nada de mi vida".
Y siempre les respondo con una pregunta: "¿Cuándo fue la última vez que te detuviste a ver un camino de hormigas?". Generlamente se quedan callados y después o me dicen que a qué viene la pregunta o de verdad piensan detenidamente para responder "no me acuerdo".
Cuando los seres humanos "crecemos" nos olvidamos de esos pequeños detalles del mundo que nos sorprendían cuando eramos niños. Cuando "crecemos" lo damos todo por hecho. Dejamos de cuestionrnos las cosas y pensamos "así tiene que ser".
Que mierda de personas somos. No es necesario un camino de hormigas, puede ser una hoja de árbol en forma de "algo", un gusano caminando o hasta un gato comiendo. "Crecer", "madurar", eso no significa desaparecer del mundo, sino estar todavía más presentes y formar parte de él, no sólo vivir encima de él.
Cuando podemos deternos a ver cosas tan insignificantes como un camino de hormigas (que, de hecho, es todo menos insignificante) sabemos entonces que podremos apreciar mejor el macrocosmos en el que vivimos. O al menos podemos encontrarle un sentido real, más allá del simple hecho de decir "Oh! mi mundo importa!"
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Y aún así hay gente que le tiene miedo a eso. Como si perderse en un mundo pequeño fuera a desviarlos de un mundote en el que de por sí ya estaban pardidos.
Existencialismo de tres pesos!
jueves, junio 09, 2011
Here goes nothing...
2006 dice ahí en la esquina superior derecha.
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Maybe I should stop crying, keep walking with no turning back. I should smell the stink of what I've done and be proud. Even if I'm ashamed. I do know that I can do evenmore that that.
I want to get lost in two black eyes, before and after their loss of shine. Lick them frenetically as a hungry crowd, because in that hunger lies the relief of a broken heart. But with that eradication of pain, surely more hearts will be broken... But I... I really don't care. Now I can take care of myself and no one else.
I'm but a gross simulation of a man, busy only in being a simple and better human being more than that single man.
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Y se quedó como a medias. Como se que esa libreta algún día se perderá en algún lugar mejor lo paso acá.
