Sí, sí... Podría decir que mi vida personal se redujo a comprarme algo en la tienda y volver al salón de clases. En la semana estoy tan ocupado pensando en mi presente que no tengo tiempo ni de soñar ni de pensar en el pasado o el futuro.
Pensar en el pasado y el futuro es ocioso, por eso agradezco a la escuela que me quite el tiempo para eso, pero soñar es importante. Soñar alivia el dolor e inspira a la mente. No tener un momento para soñar es feo. Puedo imaginar, pues la escuela me pide tiempo para leer mucho, es ahí cuando imagino. Pero imagino vidas ajenas y cómo tarde o temprano las apropiaré. Pero soñar, eso sólo es un privilegio que tengo cuando duermo. Qué le vamos a hacer?
Lo malo es que todo lo que no pensé en la semana viene a mí a golpes el fin de semana, cuando mi mente está ociosa de nuevo... Desespera. Tengo que hacerme a la idea de que mi soledad es inminente, pero es muy difícil. Que la podría disfrutar, pero ¿cómo puedo disfrutar una soledad que no termina de llegar? A veces la parte interesante de estar solo se asoma un poco y entonces alguien abre una puerta o enciende una luz y me dice "No, ni te acomodes porque no estás solo".
Fue frustrante darme cuenta de que tan pronto alguien va a salir de casa en cuestión de meses ya hay otra persona tomando su lugar por los siguientes 3 o 4 años. Me acostumbré tanto a estar solo; no fui hecho para convivir con otras personas, al menos no en esta etapa de mi vida.
El colmo sería que tuviera que salir de mi propia casa para sentirme bien. Que tendría sentido porque en realidad aún no es mi casa, sigue siendo de mi padre y él decide a quién la renta. Lo pienso y me parece irracional, pero vaya que suena tentador.
Quiero volver a soñar... Quiero saber qué nuevas aventuras le esperan a Arabí o cuál será el nuevo obstáculo para Cornell, Garnita y Andor... Quiero escribir mucho y por momentos olvidarme también de mi presente que es tan monótono, aburrido y tan... Real.
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Now playing: Caetano Veloso - Lamento Borincano
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domingo, febrero 10, 2008
miércoles, enero 23, 2008
I am...
Bah! Quería escribir algo interesante. Pero últimamente no ha habido nada, en absoluto. No ha habido teatro, ni lecturas nuevas, ni música (Hilary no cuenta en este caso), ni amigos como antes, ni alcohol, ni hookah, ni esas cosas que por pequeñas que sean siempre me mandan a volar lejos.
Sin embargo, me siento bien. En una retorcida forma me siento bien. Tengo una niña que me acompaña cuando lo necesito (y cuando no), una hermana que se supera, amigos que no veo, pero están y padres que me dicen cuándo cometo una tontería.
Y por el otro lado las cosas pintan para un fiasco inmediato. Nada grave, sólo se que viene una crisis como tantas. De esas que no es necesario tratar de manejar, sino dejarlas pasar y destrozar. De esas que avisan y te preparan. Te preparan para que analices la situación actual y sepas cómo componerla una vez que la crisis pasa.
Por suerte es de esas crisis que sólo tiran cosas, pero no las rompen.
Esas son feas porque después, aunque pongas los pedacitos de nuevo en su lugar siempre quedarán las grietas. Y además no avisan cuando llegan, sólo llegan y te golpean duro. Puedes poner agua en un jarrón agrietado? Tal vez sí, o tal vez no.
Ja! Pero las crisis siempre ayudan o no? O será que me he acostumbrado a pensarlo. No, sí tienen que servir de algo. Son evolución. Te hacen ser mejor (de alguna forma). Y de aquí me voy a la evolución, y de aquí al desapego. Siempre he visto que quienes han llegado lejos en cuanto a su evolución espiritual son gente solitaria, pero que sin embargo nunca les falta compañía. No tienen amigos, pero siempre hay alguien para ellos y viceversa. Me da miedo, de verdad. Me da miedo ver a mis amigos como personas, pero al mismo tiempo se que así debe ser. Desapegarme de la idea que tengo de "amigo" y volver a una idea más universal.
Bah! Se que me equivoco en muchas cosas, sólo necesito tiempo para asimilarlo :)
La cosa es que mi cuerpo se ha aletargado tanto que a mi mente le hace falta sentirse viva de nuevo. Tal vez volver a la escuela ayude un poco. Volver a Pachuca y a las noches de yoga y meditación. Escasas desde que vivo acompañado de nuevo. Qué le vamos a hacer?
Saber que debo compartir mi espacio con otra persona es parte del trabajo, supongo. Desapego, paciencia y tolerancia. No hay más.
Sí, mi vida es morada... No, yo creo que es púrpura, por el momento.
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Now playing: Lalaine - True to Me
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Sin embargo, me siento bien. En una retorcida forma me siento bien. Tengo una niña que me acompaña cuando lo necesito (y cuando no), una hermana que se supera, amigos que no veo, pero están y padres que me dicen cuándo cometo una tontería.
Y por el otro lado las cosas pintan para un fiasco inmediato. Nada grave, sólo se que viene una crisis como tantas. De esas que no es necesario tratar de manejar, sino dejarlas pasar y destrozar. De esas que avisan y te preparan. Te preparan para que analices la situación actual y sepas cómo componerla una vez que la crisis pasa.
Por suerte es de esas crisis que sólo tiran cosas, pero no las rompen.
Esas son feas porque después, aunque pongas los pedacitos de nuevo en su lugar siempre quedarán las grietas. Y además no avisan cuando llegan, sólo llegan y te golpean duro. Puedes poner agua en un jarrón agrietado? Tal vez sí, o tal vez no.
Ja! Pero las crisis siempre ayudan o no? O será que me he acostumbrado a pensarlo. No, sí tienen que servir de algo. Son evolución. Te hacen ser mejor (de alguna forma). Y de aquí me voy a la evolución, y de aquí al desapego. Siempre he visto que quienes han llegado lejos en cuanto a su evolución espiritual son gente solitaria, pero que sin embargo nunca les falta compañía. No tienen amigos, pero siempre hay alguien para ellos y viceversa. Me da miedo, de verdad. Me da miedo ver a mis amigos como personas, pero al mismo tiempo se que así debe ser. Desapegarme de la idea que tengo de "amigo" y volver a una idea más universal.
Bah! Se que me equivoco en muchas cosas, sólo necesito tiempo para asimilarlo :)
La cosa es que mi cuerpo se ha aletargado tanto que a mi mente le hace falta sentirse viva de nuevo. Tal vez volver a la escuela ayude un poco. Volver a Pachuca y a las noches de yoga y meditación. Escasas desde que vivo acompañado de nuevo. Qué le vamos a hacer?
Saber que debo compartir mi espacio con otra persona es parte del trabajo, supongo. Desapego, paciencia y tolerancia. No hay más.
Sí, mi vida es morada... No, yo creo que es púrpura, por el momento.
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Now playing: Lalaine - True to Me
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viernes, diciembre 28, 2007
Where's your dignity?
Dignity... Oh yeah!
Pero bueno, no estoy aquí para hablar del Dignity Tour (ya casi es enero).
Es que me puse a pensar en muchas cosas que me dan vueeeeltas y vueeeeltas. Usaré un interlocutor imaginario, creo que todo se me hará más fácil.
----------------
A veces no te das cuenta de lo que significas para alguien, dan todo por tí, hasta donde pueden, considerando que eres alguien cuya cabeza madura cada vez más y más. Y entonces se dan cuenta de que las personas en realidad nunca cambian, simplemente disfrazan lo que son por un bien común: La buena convivencia.
Cuando te das cuenta de eso no sabes si apelar al sentido común de un par de personas (o grupo aislado de personas) o a la simple hipocresía por conveniencia. Es como si fuera un común acuerdo: Soy hipócrita porque así las cosas serán más fáciles para ambos (o para ese grupo aislado de personas).
Entonces llegas a un momento de tu vida en el que las personas que te orillaron a tomar dichas decisiones de hipocresía acordada no están. Vuelves a tu estado anterior en el que nada te ata a nada. Te sientes "libre". Pero no lo eres, eres esclavo de un pasado en el que no piensas más o quieres olvidar. Eres esclavo de tus decisiones anteriores, de todas las palabras que les dijiste a tus familiares y amigos, hirientes o no. De todos los golpes o abrazos que diste. De todos los besos y gestos obscenos. Tienes un pasado. En este momento tienes dos opciones: Traicionar ese pasado o cosechar sus frutos.
Si hiciste mal antes, ten por seguro que todo se olvidará; a nadie le importará que traiciones eso. Pero cuando volteamos la cabeza y vemos que todo lo positivo fue traicionado también, que todas las palabras que te convirtieron en alguien de confianza son dejadas a un lado porque simplemente tú así lo quisiste, eso de verdad duele.
Tal vez ellos no piensen que fueron traicionados literalmente. Sin embargo ese pasado que fue construído en aras de un futuro aún mejor fue dejado atrás y olvidado. Traición no, pero observas sus caras y entonces puedes ver la incertidumbre en sus rostros. Esos rostros que gritan ¿en dónde estás? ¿en qué estación de tren me dejaste olvidado?
Y entonces lo entienden todo. Con una sonrisa en los labios y una lágrima en el rostro te dicen: Tus nuevas decisiones no me incluyeron ¿verdad?
La parte difícil es hacerse a la idea de que así son las cosas. Y los demás no podrán hacer nada en cuanto a tus decisiones. Dolerá, mucho... Pero así son las cosas. Con el tiempo lo entenderán, no sin antes preguntarse: ¿para qué hice/dije esto o aquello?
No se arrepentirán, pues saben porqué lo hicieron... La pregunta que les queda es esa: ¿para qué lo hicieron?
----------------
Una de las cosas que aprendió este ser humano durante este año fue que debe haber renovación. Lo sabía antes de que el año iniciara y lo empieza a comprender ahora. Lo que sabe ahora es que el próximo año será el año del desapego. El desapego no involucra sólo objetos materiales, sino también personas e ideas (ideas como el "pasado").
Dejar atrás a quienes te hirieron, no sin antes perdonarlas. Dejar atrás lo que te sujeta a este mundo material, no sin antes aprender de ello.
También volvió a pensar en esa idea que consideró loca en algún momento: La vida son ciclos de 7 años. Y mira, lo que son las cosas, se dió cuenta de que el momento de renovación y desapego comienza poco antes de que ese ciclo se cumpla.
Las cosas no volverán a ser las mismas, sino que estarán cargadas de un pasado. Un pasado lleno de dolor y alegría, como debe ser. Eso es lo que significa la renovación.
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Now playing: Malice Mizer - Sadness
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Pero bueno, no estoy aquí para hablar del Dignity Tour (ya casi es enero).
Es que me puse a pensar en muchas cosas que me dan vueeeeltas y vueeeeltas. Usaré un interlocutor imaginario, creo que todo se me hará más fácil.
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A veces no te das cuenta de lo que significas para alguien, dan todo por tí, hasta donde pueden, considerando que eres alguien cuya cabeza madura cada vez más y más. Y entonces se dan cuenta de que las personas en realidad nunca cambian, simplemente disfrazan lo que son por un bien común: La buena convivencia.
Cuando te das cuenta de eso no sabes si apelar al sentido común de un par de personas (o grupo aislado de personas) o a la simple hipocresía por conveniencia. Es como si fuera un común acuerdo: Soy hipócrita porque así las cosas serán más fáciles para ambos (o para ese grupo aislado de personas).
Entonces llegas a un momento de tu vida en el que las personas que te orillaron a tomar dichas decisiones de hipocresía acordada no están. Vuelves a tu estado anterior en el que nada te ata a nada. Te sientes "libre". Pero no lo eres, eres esclavo de un pasado en el que no piensas más o quieres olvidar. Eres esclavo de tus decisiones anteriores, de todas las palabras que les dijiste a tus familiares y amigos, hirientes o no. De todos los golpes o abrazos que diste. De todos los besos y gestos obscenos. Tienes un pasado. En este momento tienes dos opciones: Traicionar ese pasado o cosechar sus frutos.
Si hiciste mal antes, ten por seguro que todo se olvidará; a nadie le importará que traiciones eso. Pero cuando volteamos la cabeza y vemos que todo lo positivo fue traicionado también, que todas las palabras que te convirtieron en alguien de confianza son dejadas a un lado porque simplemente tú así lo quisiste, eso de verdad duele.
Tal vez ellos no piensen que fueron traicionados literalmente. Sin embargo ese pasado que fue construído en aras de un futuro aún mejor fue dejado atrás y olvidado. Traición no, pero observas sus caras y entonces puedes ver la incertidumbre en sus rostros. Esos rostros que gritan ¿en dónde estás? ¿en qué estación de tren me dejaste olvidado?
Y entonces lo entienden todo. Con una sonrisa en los labios y una lágrima en el rostro te dicen: Tus nuevas decisiones no me incluyeron ¿verdad?
La parte difícil es hacerse a la idea de que así son las cosas. Y los demás no podrán hacer nada en cuanto a tus decisiones. Dolerá, mucho... Pero así son las cosas. Con el tiempo lo entenderán, no sin antes preguntarse: ¿para qué hice/dije esto o aquello?
No se arrepentirán, pues saben porqué lo hicieron... La pregunta que les queda es esa: ¿para qué lo hicieron?
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Una de las cosas que aprendió este ser humano durante este año fue que debe haber renovación. Lo sabía antes de que el año iniciara y lo empieza a comprender ahora. Lo que sabe ahora es que el próximo año será el año del desapego. El desapego no involucra sólo objetos materiales, sino también personas e ideas (ideas como el "pasado").
Dejar atrás a quienes te hirieron, no sin antes perdonarlas. Dejar atrás lo que te sujeta a este mundo material, no sin antes aprender de ello.
También volvió a pensar en esa idea que consideró loca en algún momento: La vida son ciclos de 7 años. Y mira, lo que son las cosas, se dió cuenta de que el momento de renovación y desapego comienza poco antes de que ese ciclo se cumpla.
Las cosas no volverán a ser las mismas, sino que estarán cargadas de un pasado. Un pasado lleno de dolor y alegría, como debe ser. Eso es lo que significa la renovación.
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Now playing: Malice Mizer - Sadness
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martes, diciembre 18, 2007
El cuarto de siglo...
Ja! Me pregunto si mi crisis es esa idea que me ha dado vueltas en la cabeza las últimas semanas; idea que cobró fuerza después de enterarme del nuevo humanito que tendrá la desgracia de caer en este mundote, perdido de por sí.
Y es que no creo que en realidad haya una "crisis de equis edad", esas las inventamos nosotros. La cosa es que sí llega ese momento crítico en el que se marca una línea en el antes y después de nuestras vidas y eso; línea que también trazamos nosotros. En realidad la vida es una línea contínua, pero vista desde ese punto de vista técnico en el que una línea es una sucesión de puntos, puntos únicos por sí mismos y que no siempre tendrán la misma naturaleza.
Sólo se que mi futuro personal es claro: Seré feliz y estaré satisfecho con lo que he hecho. Por eso no me preocupo pensando en eso.
Mi pasado es eso, pasado... Cosas que influyen en gran medida para mi futuro.
Y mi presente... Bah! Ese se va tan rápido como llega. Yo creo que mi presente se define por la manera en que tomo mis decisiones pensando en mi pasado y mi futuro. Decisiones que necesariamente deben tener algunos puntos en común con lo que hice y con lo que quiero hacer... A eso yo le llamo "No vivir a lo wey".
Es que cuando era adolescente escuchaba esas tonterías de "Vive como si cada día fuera el último de tu vida" o "Disfruta tu vida al máximo" y mierditas parecidas. Eso es tan subjetivo que cuando alguien lo lleva a cabo siempre se vuelve patético (en el buen sentido). Hasta yo lo era... Eso sí, yo veo el día a día siempre como un volver a empezar, cada mañana son los primeros minutos de juego de Chrono Trigger (analogía gamer), pero siempre con un save de respaldo jaja.
Yo creo que para disfrutar tu vida debes actuar inteligentemente (no confundir inteligencia con ñoñez, que flojera), analizar todas las encrucijadas que se te ponen enfrente para tomar siempre la decisión menos peor. O sea... Vivir echando las cosas a perder lo mínimo indispensable; pasar el límite ya es ser idiota jaja. Creo que actualmente la gran mayoríra vivimos así. Ni de loco se me ocurriría pensar que soy único.
Mi vida familiar es estable y la de pareja inexistente. Creo que esa última es la que sacrificaré o al menos parece que así serán las cosas... Supongo que esa no es compatible conmigo, aún así yo lo llegue a desear por momentos. Qué le vamos a hacer?
Volcar los impulsos de una vida de pareja en una vida de superación espiritual? Tal vez... Al menos ya empecé con eso, sólo me faltaría tomarlo más en serio.
La otra opción es cumplir con mis metas profesionales, que son reales y tangibles. Tal vez escribir esos libritos que dan vueltas y vueltas por el Word.
Tengo tanto que hacer que creo que moriré jóven XD
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Now playing: From Autumn To Ashes - Short Stories With Tragic Endings
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Y es que no creo que en realidad haya una "crisis de equis edad", esas las inventamos nosotros. La cosa es que sí llega ese momento crítico en el que se marca una línea en el antes y después de nuestras vidas y eso; línea que también trazamos nosotros. En realidad la vida es una línea contínua, pero vista desde ese punto de vista técnico en el que una línea es una sucesión de puntos, puntos únicos por sí mismos y que no siempre tendrán la misma naturaleza.
Sólo se que mi futuro personal es claro: Seré feliz y estaré satisfecho con lo que he hecho. Por eso no me preocupo pensando en eso.
Mi pasado es eso, pasado... Cosas que influyen en gran medida para mi futuro.
Y mi presente... Bah! Ese se va tan rápido como llega. Yo creo que mi presente se define por la manera en que tomo mis decisiones pensando en mi pasado y mi futuro. Decisiones que necesariamente deben tener algunos puntos en común con lo que hice y con lo que quiero hacer... A eso yo le llamo "No vivir a lo wey".
Es que cuando era adolescente escuchaba esas tonterías de "Vive como si cada día fuera el último de tu vida" o "Disfruta tu vida al máximo" y mierditas parecidas. Eso es tan subjetivo que cuando alguien lo lleva a cabo siempre se vuelve patético (en el buen sentido). Hasta yo lo era... Eso sí, yo veo el día a día siempre como un volver a empezar, cada mañana son los primeros minutos de juego de Chrono Trigger (analogía gamer), pero siempre con un save de respaldo jaja.
Yo creo que para disfrutar tu vida debes actuar inteligentemente (no confundir inteligencia con ñoñez, que flojera), analizar todas las encrucijadas que se te ponen enfrente para tomar siempre la decisión menos peor. O sea... Vivir echando las cosas a perder lo mínimo indispensable; pasar el límite ya es ser idiota jaja. Creo que actualmente la gran mayoríra vivimos así. Ni de loco se me ocurriría pensar que soy único.
Mi vida familiar es estable y la de pareja inexistente. Creo que esa última es la que sacrificaré o al menos parece que así serán las cosas... Supongo que esa no es compatible conmigo, aún así yo lo llegue a desear por momentos. Qué le vamos a hacer?
Volcar los impulsos de una vida de pareja en una vida de superación espiritual? Tal vez... Al menos ya empecé con eso, sólo me faltaría tomarlo más en serio.
La otra opción es cumplir con mis metas profesionales, que son reales y tangibles. Tal vez escribir esos libritos que dan vueltas y vueltas por el Word.
Tengo tanto que hacer que creo que moriré jóven XD
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Now playing: From Autumn To Ashes - Short Stories With Tragic Endings
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sábado, diciembre 15, 2007
Improvisa! Improvisa!
De repente me pregunté:
¿Cómo se cuándo estoy haciendo teatro kitsch?
La respuesta es una pregunta que me hicieron hace unas semanas:

Amiga Briseida: Oye Carlo, ¿Quieres participar en una pastorela?
Fin
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Now playing: Nickelback - Photograph
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¿Cómo se cuándo estoy haciendo teatro kitsch?
La respuesta es una pregunta que me hicieron hace unas semanas:
Amiga Briseida: Oye Carlo, ¿Quieres participar en una pastorela?
Fin
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Now playing: Nickelback - Photograph
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domingo, noviembre 11, 2007
Evolution
-Amiga: "¿Carlo eres un Avatar?"
-Carlo: "¿Cómo crees?"
Carlo puede funcionar como almohada, como hombro, como psicólogo, terapeuta, punching bag y como perro en puesto de tacos.
Carlo es un buen amigo.
Carlo es ese que sabe escuchar. Y actuar en consecuencia.
Pero cuando se trata de que él se ocupe de sí mismo es una cosa terrible. Difícil.
Carlo creía tener cierto control y digo "cierto" porque sabe que no hay control absoluto sobre nada. Aún así se equivocaba.
Carlo tiene frustraciones, tiene miedos, pesadillas, inseguridades. Eso sí, muchas inseguridades. Ha arrastrado tantos abusos y los ha guardado en donde creía que no harían más daño. Donde creía que nunca volvería a verlos. Pero lo que no sabía es que ahí sólo se hacían más y más fuertes.
Carlo descubrío lo difícil que era hacer frente a sus miedos. Al temor hacia los demás y hacia sí mismo. También descubrío que es algo que debe hacerse. Que no por querer mostrar siempre esa fachada inmutable, fuerte, tranquila y no conflictiva debe encapsular todo lo que puede golpearlo, aplastarlo. Descubrió que la fuerza no debe ser confundida con frialdad. Que puede ser más fuerte quien pierde ante sí mismo luchando que quien lo hace sin esfuerzo alguno.
Carlo descubrió que será una tarea difícil. Pero que es un escalón más en su proceso de evolución.
Carlo se dio cuenta que no es tan malo seguir con la corriente, siempre y cuando te lleve hacia adelante.
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Now playing: Interpol - Narc
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-Carlo: "¿Cómo crees?"
Carlo puede funcionar como almohada, como hombro, como psicólogo, terapeuta, punching bag y como perro en puesto de tacos.
Carlo es un buen amigo.
Carlo es ese que sabe escuchar. Y actuar en consecuencia.
Pero cuando se trata de que él se ocupe de sí mismo es una cosa terrible. Difícil.
Carlo creía tener cierto control y digo "cierto" porque sabe que no hay control absoluto sobre nada. Aún así se equivocaba.
Carlo tiene frustraciones, tiene miedos, pesadillas, inseguridades. Eso sí, muchas inseguridades. Ha arrastrado tantos abusos y los ha guardado en donde creía que no harían más daño. Donde creía que nunca volvería a verlos. Pero lo que no sabía es que ahí sólo se hacían más y más fuertes.
Carlo descubrío lo difícil que era hacer frente a sus miedos. Al temor hacia los demás y hacia sí mismo. También descubrío que es algo que debe hacerse. Que no por querer mostrar siempre esa fachada inmutable, fuerte, tranquila y no conflictiva debe encapsular todo lo que puede golpearlo, aplastarlo. Descubrió que la fuerza no debe ser confundida con frialdad. Que puede ser más fuerte quien pierde ante sí mismo luchando que quien lo hace sin esfuerzo alguno.
Carlo descubrió que será una tarea difícil. Pero que es un escalón más en su proceso de evolución.
Carlo se dio cuenta que no es tan malo seguir con la corriente, siempre y cuando te lleve hacia adelante.
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Now playing: Interpol - Narc
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viernes, octubre 19, 2007
Sin título
Pedirás que recuerde
¿Te acuerdas?
Yo no y me disculpo
Sólo veo, no recuerdo.
Creo lo que falta,
lo invento.
Doy forma y pregunto.
Así no es y nunca lo fue.
Si la imagen devuelvo, no basta.
Inservible.
No importa, no importo.
Tú sí, tú me importas.
Retroceso que aguarda
que quema,
retroceso que sobra, como sobro.
Como faltas.
Suficiente contigo,
insuficiente de tí.
Insuficientes recuerdos
Insuficientes creaciones.
Suficiente de todo
Ya, de todo.
El recuerdo no basta
pero es suficiente.
No más contigo pero que sobren de tí.
(Eso sí, de tí)
Ya no falta pero hace falta.
Sobran ayeres y faltan mañanas
Para que entonces preguntes
y luego yo no recuerde.
--Carlo--
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Now playing: Muse - Knights Of Cydonia
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¿Te acuerdas?
Yo no y me disculpo
Sólo veo, no recuerdo.
Creo lo que falta,
lo invento.
Doy forma y pregunto.
Así no es y nunca lo fue.
Si la imagen devuelvo, no basta.
Inservible.
No importa, no importo.
Tú sí, tú me importas.
Retroceso que aguarda
que quema,
retroceso que sobra, como sobro.
Como faltas.
Suficiente contigo,
insuficiente de tí.
Insuficientes recuerdos
Insuficientes creaciones.
Suficiente de todo
Ya, de todo.
El recuerdo no basta
pero es suficiente.
No más contigo pero que sobren de tí.
(Eso sí, de tí)
Ya no falta pero hace falta.
Sobran ayeres y faltan mañanas
Para que entonces preguntes
y luego yo no recuerde.
--Carlo--
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Now playing: Muse - Knights Of Cydonia
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lunes, agosto 20, 2007
Arabí y el carrusel
Viene de un texto que inventé en el fotolog.
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Como todos los miércoles a las 11 de la mañana, papá fue corriendo a sacarme del kinder para llevarme a mi cita diaria con el carrusel que la tía Pasita guarda debajo de su cama. La tía no estaba, así que la esperamos afuera.
Habían pasado cerca de setecientos dieciseis minutos cuando al fin apareció. Papá se había bebido toda la botella de jugo de fresa. Generalmente cada botella le dura uno o dos años, pero esta vez estaba cansado de esperar. La tía Pasita nos saludó, gruñendo como de costumbre y sacando la lengua cada vez que pronunciaba la letra "m". Sacó su llave, la arrojó por la ventana y Mamut, su lagartija, comenzó a ladrar. La tía dio una patada en la puerta, esta se abrió y entre gruñidos nos invitó a pasar.
Cuando entramos a la casa fui directamente a la parada de autobús cerca del sofá; sólo así podría llegar rápido al baño, pues estaba a punto de mojár mi pantalón. Habré esperado unos 10 minutos cuando me dí cuenta de la hora, las 11:53 de la noche. A esta hora ya no pasan autobuses al baño. Tendría que caminar. Pasé el sofá, di vuelta en el taburete de madera, caminé un rato por la escalera, di vuelta en la lámpara amarilla y después de media hora por fin llegué al baño. Hice lo que tenía que hacer, me lavé las manos, arreglé mis coletas en el espejo y después de un segundo vistazo a mi cabello salí lista para el carrusel.
La tía y papá se habían quedado dormidos en la cocina, así que les canté una canción en francés que no me sabía para que despertaran. Se sacudieron el polvo, se quitaron las telarañas y me llevaron a la habitación de la tía. No podía esperar para subir al carrusel. Tía Pasita se arrodilló junto a la cama, primero estiró los brazos, luego metió la cabeza y al final se metió tanto bajo la cama que sólo veíamos sus pies. Después de un par de días por fin salió con el carrusel en las manos. Era un carrusel enorme, con dragones, hipopótamos, unicornios, taxis, patinetas, porristas y mayordomos. Yo fui directamente a los hipopótamos; eran mis favoritos.
Después de correr de un lado a otro un hipoótamo amarillo por fin me dirijió la palabra. Fue muy extraño y casi me desmayo del susto. Nunca había visto un hipopótamo amarillo, yo sólo conocía los rosados y los azules. El hipopótamo me dijo que no corriera tan rápido pues le asustaban las alturas. Disminuí la velocidad mientras le preguntaba que cómo era posible que siendo un hipopótamo le asustaran las alturas; siendo así no creo que volara muy alto. El contestó que de hecho, no volaba. Casi me caigo de la risa; ¿un hipopótamo que no vuela? Ahora sí lo he visto todo. Creo que uno de los mayordomos lo escuchó, porque parecía que también se reía. Pobre hipopótamo.
Tomé el micrófono y le dije a la tía que era suficiente y que podía detener el carrusel. Poco a poco dejamos de girar hasta que al fin fue seguro que me bajara. Papá estaba a un lado, esperándome. Me tendió la mano y dijo que era hora de volver a casa. Tras una señal de mi papá me despedí de mi tía con un beso; ella se despidió con un gruñido.
De camino a casa encontramos un perro. Tenía un ala rota, así que le pregunté a papá si podía llevarlo a casa y cuidarlo hasta que mejorara. Por suerte para mí y para el perro, papá axcedió. Lo llamaré Licenciado Miguel Gómez o Lice, para abreviar.
Papá, Lice y yo llegamos a casa. Entre los dos preparamos una cama en el patio para mi nueva mascota. No puedo esperar a que Lice se recupere y crezca; quiero salir a montar a Lice junto a mis amigos y sus perros. Ellos siempre vuelan al parque, pero como yo no tenía perro siempre llegaba al final.
Creo que la historia sobre cómo curamos el ala de Licenciado Miguel Gómez tendrá que esperar; es tarde y debo dormir.
Hasta mañana.
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Como todos los miércoles a las 11 de la mañana, papá fue corriendo a sacarme del kinder para llevarme a mi cita diaria con el carrusel que la tía Pasita guarda debajo de su cama. La tía no estaba, así que la esperamos afuera.
Habían pasado cerca de setecientos dieciseis minutos cuando al fin apareció. Papá se había bebido toda la botella de jugo de fresa. Generalmente cada botella le dura uno o dos años, pero esta vez estaba cansado de esperar. La tía Pasita nos saludó, gruñendo como de costumbre y sacando la lengua cada vez que pronunciaba la letra "m". Sacó su llave, la arrojó por la ventana y Mamut, su lagartija, comenzó a ladrar. La tía dio una patada en la puerta, esta se abrió y entre gruñidos nos invitó a pasar.
Cuando entramos a la casa fui directamente a la parada de autobús cerca del sofá; sólo así podría llegar rápido al baño, pues estaba a punto de mojár mi pantalón. Habré esperado unos 10 minutos cuando me dí cuenta de la hora, las 11:53 de la noche. A esta hora ya no pasan autobuses al baño. Tendría que caminar. Pasé el sofá, di vuelta en el taburete de madera, caminé un rato por la escalera, di vuelta en la lámpara amarilla y después de media hora por fin llegué al baño. Hice lo que tenía que hacer, me lavé las manos, arreglé mis coletas en el espejo y después de un segundo vistazo a mi cabello salí lista para el carrusel.
La tía y papá se habían quedado dormidos en la cocina, así que les canté una canción en francés que no me sabía para que despertaran. Se sacudieron el polvo, se quitaron las telarañas y me llevaron a la habitación de la tía. No podía esperar para subir al carrusel. Tía Pasita se arrodilló junto a la cama, primero estiró los brazos, luego metió la cabeza y al final se metió tanto bajo la cama que sólo veíamos sus pies. Después de un par de días por fin salió con el carrusel en las manos. Era un carrusel enorme, con dragones, hipopótamos, unicornios, taxis, patinetas, porristas y mayordomos. Yo fui directamente a los hipopótamos; eran mis favoritos.
Después de correr de un lado a otro un hipoótamo amarillo por fin me dirijió la palabra. Fue muy extraño y casi me desmayo del susto. Nunca había visto un hipopótamo amarillo, yo sólo conocía los rosados y los azules. El hipopótamo me dijo que no corriera tan rápido pues le asustaban las alturas. Disminuí la velocidad mientras le preguntaba que cómo era posible que siendo un hipopótamo le asustaran las alturas; siendo así no creo que volara muy alto. El contestó que de hecho, no volaba. Casi me caigo de la risa; ¿un hipopótamo que no vuela? Ahora sí lo he visto todo. Creo que uno de los mayordomos lo escuchó, porque parecía que también se reía. Pobre hipopótamo.
Tomé el micrófono y le dije a la tía que era suficiente y que podía detener el carrusel. Poco a poco dejamos de girar hasta que al fin fue seguro que me bajara. Papá estaba a un lado, esperándome. Me tendió la mano y dijo que era hora de volver a casa. Tras una señal de mi papá me despedí de mi tía con un beso; ella se despidió con un gruñido.
De camino a casa encontramos un perro. Tenía un ala rota, así que le pregunté a papá si podía llevarlo a casa y cuidarlo hasta que mejorara. Por suerte para mí y para el perro, papá axcedió. Lo llamaré Licenciado Miguel Gómez o Lice, para abreviar.
Papá, Lice y yo llegamos a casa. Entre los dos preparamos una cama en el patio para mi nueva mascota. No puedo esperar a que Lice se recupere y crezca; quiero salir a montar a Lice junto a mis amigos y sus perros. Ellos siempre vuelan al parque, pero como yo no tenía perro siempre llegaba al final.
Creo que la historia sobre cómo curamos el ala de Licenciado Miguel Gómez tendrá que esperar; es tarde y debo dormir.
Hasta mañana.
miércoles, agosto 08, 2007
Trust it - Love it - Use it
Ok, let's get to the point... First of all... Escribiré en jodido español aunque según crea que el fokin inglish es más cul y más chido y no se qué.
Ahora sí... Arriba debería decir entonces: Confiar - Amar - Usar... Y ofcors que no literalmente, pero así queda bonito.
Y ¿porqué ese título? No se. Tal vez sea para purgar la contaminación que se metió en mi cabezota la última semana y se relaciona directamente con la amistad de la gente que más quiero. Esas palabras no tienen nada qué ver con mi estado de ánimo actual. Que quede claro.
Tu sabes que una amistad incondicional es real cuando se enfrentan crisis juntos, se resuelven las crisis juntos y también se ríen de ellas juntos. Claro que después de que todo pasó porque mientras la crisis está fresca lo último que uno quiere es hablar de ello.
En algún momento creí que sólo había sido usado y que la amistad y la confianza sólo habían sido ganchos para intereses personales de alguien más. Ya; ya recibí el regaño correspondiente por creer esas cosas. La verdad hasta yo mismo me doy cuenta de lo patético que fue ese momento. Pero eso sí, no significa que esté excento de volverlo a pensar, con más o menos razón que esta vez. Nadie está excento de nada.
Nuestra amistad quedó reafirmada y reforzada y en espera de volvernos a ver dentro de, digamos, algunos meses. Y además tenemos que agradecer por tener a ese amigo en común que sabe mediar y aún mejor, sabe aguantar nuestros berrinches. Está tan acostumbrado a eso que incluso le da por ser el mediador aún cuando la crisis pasó. Y otro más, pero a él lo sentimos cada vez más lejos de nosotros por razones que nos encantaría entender.
Y bien. Las vacaciones terminaron de manera exageradamente turbulenta pero con lazos de amistad más fuertes que antes, promesas que cumplir, sueños que realizar y hasta nuevos amigos que, a pesar de tener el mismo rostro, somos diferentes con cada día que pasa.
Y hablando de promesas y sueños, hay algo que pasó durante los días que nuestra amiga estuvo aquí que me dejó totalmente desconcertado. Hubo un momento en el que mi boca casi pronuncia cierta frase que habría cambiado el rumbo de mi vida totalmente... Pero yo supongo que fue la emoción del momento y esas cosas, por lo que me detuve y decidí dejarlo para después de que haya acomodado bien el tiradero de ideas que la visita dejó en mi cabeza.
Después de todo necesito experimentar muchas cosas más antes de decir: "Ya me cansé"
Y para eso creo que falta mucho.
* Voz en off: Pero no te van a estar esperando compadre.
Bueno, bueno... Ya veremos qué pasa.
Mira tú, se suponía que esta entrada sería sobre la primer semana de actividades en la escuela, servicio, teatrocidades y eso. Uno nunca sabe qué saldrá hasta que pone el punto este que se llama final. (punto)
----------------
Now playing: Interpol - 01-Next Exit
via FoxyTunes
Ahora sí... Arriba debería decir entonces: Confiar - Amar - Usar... Y ofcors que no literalmente, pero así queda bonito.
Y ¿porqué ese título? No se. Tal vez sea para purgar la contaminación que se metió en mi cabezota la última semana y se relaciona directamente con la amistad de la gente que más quiero. Esas palabras no tienen nada qué ver con mi estado de ánimo actual. Que quede claro.
Tu sabes que una amistad incondicional es real cuando se enfrentan crisis juntos, se resuelven las crisis juntos y también se ríen de ellas juntos. Claro que después de que todo pasó porque mientras la crisis está fresca lo último que uno quiere es hablar de ello.
En algún momento creí que sólo había sido usado y que la amistad y la confianza sólo habían sido ganchos para intereses personales de alguien más. Ya; ya recibí el regaño correspondiente por creer esas cosas. La verdad hasta yo mismo me doy cuenta de lo patético que fue ese momento. Pero eso sí, no significa que esté excento de volverlo a pensar, con más o menos razón que esta vez. Nadie está excento de nada.
Nuestra amistad quedó reafirmada y reforzada y en espera de volvernos a ver dentro de, digamos, algunos meses. Y además tenemos que agradecer por tener a ese amigo en común que sabe mediar y aún mejor, sabe aguantar nuestros berrinches. Está tan acostumbrado a eso que incluso le da por ser el mediador aún cuando la crisis pasó. Y otro más, pero a él lo sentimos cada vez más lejos de nosotros por razones que nos encantaría entender.
Y bien. Las vacaciones terminaron de manera exageradamente turbulenta pero con lazos de amistad más fuertes que antes, promesas que cumplir, sueños que realizar y hasta nuevos amigos que, a pesar de tener el mismo rostro, somos diferentes con cada día que pasa.
Y hablando de promesas y sueños, hay algo que pasó durante los días que nuestra amiga estuvo aquí que me dejó totalmente desconcertado. Hubo un momento en el que mi boca casi pronuncia cierta frase que habría cambiado el rumbo de mi vida totalmente... Pero yo supongo que fue la emoción del momento y esas cosas, por lo que me detuve y decidí dejarlo para después de que haya acomodado bien el tiradero de ideas que la visita dejó en mi cabeza.
Después de todo necesito experimentar muchas cosas más antes de decir: "Ya me cansé"
Y para eso creo que falta mucho.
* Voz en off: Pero no te van a estar esperando compadre.
Bueno, bueno... Ya veremos qué pasa.
Mira tú, se suponía que esta entrada sería sobre la primer semana de actividades en la escuela, servicio, teatrocidades y eso. Uno nunca sabe qué saldrá hasta que pone el punto este que se llama final. (punto)
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Now playing: Interpol - 01-Next Exit
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lunes, junio 25, 2007
jueves, abril 19, 2007
Salpicaduras de sudor...
Arreglando unos libros me topé con un ensayo que hice hace dos años sobre el cuerpo del actor y algunas características que este debería tener para lograr un buen manejo de la escena. Esto a muuuuy grandes rasgos pues apenas estaba conociendo las herramientas que aquí describo de manera muy escueta.
De todas formas lo vuelvo a leer y encuentro rescatables algunos puntos. Es bueno llevar registros del trabajo, así podemos volver a ellos cuando algo comienza a cambiar o a salirse de lugar.
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El cuerpo como generador de la experiencia performativa
Resulta difícil concebir la creación de un cuadro sin pintura, o la escritura de una novela cuando sólo se tiene una hoja de papel en blanco; de la misma manera resulta muy difícil concebir la idea de un performance sin la herramienta principal: El cuerpo.
El cuerpo es lo que transmite, la herramienta por medio de la cual el actor o performer muestra al espectador lo que está ocurriendo frente a él. El espectador relaciona entonces las ideas visuales con las sonoras, simbólicas, textuales e incluso sensitivas para crear así el universo que el, llamémosle, ejercicio escénico le está sugiriendo. Con ejercicio escénico no me refiero a un ejercicio escolástico, sino a todo aquél ejercicio que ha de mostrarse frente a un grupo de espectadores, sin la necesidad de que sea un montaje.
Si dicho ejercicio escénico carece de texto o si este es un mero pretexto, con mayor razón el cuerpo debería dar la pauta para que el espectador completara el dispositivo con su propio razonamiento. Pero ¿cómo ha de establecer el cuerpo una manera categórica de hacer ver al espectador cuál es la verdadera sugerencia? Por medio de acciones contundentes que dependerán de tres elementos principales.
El primero de ellos es la energía. El actor o el performer deberían poseer un cuerpo capaz de realizar grandes despliegues de energía, aún si estos se encuentran contenidos en acciones sencillas. La energía dará el tono que el cuerpo necesita para que incluso esas pequeñas acciones cobren la fuerza requerida. Si el cuerpo no libera la energía necesaria, las acciones carecerán de sentido y se volverán torpes. El actor ya no será fiel a lo que está haciendo y el resultado puede desencadenar el eventual fracaso de su ejercicio escénico.
Un mal manejo de la energía podría degenerar en un caos total. El equilibrio siempre será la respuesta a todos estos problemas, pero ¿qué pasa cuando el "problema" está enraizado en lo más profundo del actor? Los resultados en este momento podrían ser inmensamente enriquecedores o rotundamente devastadores. Ya no se trata de una experimentación procesal, sino de una experimentación sobre resultados, que si bien podría ser un tanto contraproducente, de todas maneras la posibilidad está abierta a la investigación.
Otro de los aspectos que dan la contundencia a las acciones es la presencia corporal del actor. Esta está directamente relacionada con el punto anterior, pues el manejo adecuado de la energía no sólo permitirá ver un trabajo agradable, sino que este será un trabajo consiente y realizado con la mayor precisión posible. Energía no es lo mismo que frenesí, eso está claro; si el actor trabaja con un derroche energético excesivo, su presencia estará al máximo, pero no de la mejor manera, pues una vez más cae en la representación de acciones sucias que repercutirán en su estado físico, no rendirá y su trabajo caerá por sí mismo. Es obvio que la presencia del actor obliga al espectador a darle toda la atención, de esta manera el objetivo principal comienza a cumplirse. El tipo de presencia influirá en gran medida sobre las decisiones que el espectador tomará en cuanto a las sugerencias antes mencionadas. Sea una presencia cotidiana o una completamente teatral, la atmósfera que logra crear por sí mismo ya invita a entrar en universos totalmente distintos.
Pero ¿qué hace a un actor estar presente? No es cuestión de actitud y tampoco es enteramente un trabajo de precisión. Se trata de que el actor o el performer sean dueños de su espacio; que no sólo generen una atmósfera o un universo sino que lo habiten como lo que es: su creación. Ello provoca uno de los estados más notables en el trabajo de cualquier actor y eso es que nunca se muestran ajenos a lo que ocurre a su alrededor. Si se es dueño del espacio, se es dueño de todo un mundo; habitar ese universo ya no sería una tarea de la cual preocuparse, pues se da por sí misma.
La corporalidad del mismo actor también ayuda, pero no es un elemento determinante en cuanto a la construcción de la presencia escénica. Sea cual sea la corporalidad, los resultados deberían ser los mismos si se parte de un entrenamiento riguroso.
Es ese precisamente el último elemento generador de un trabajo contundente: El entrenamiento. No se trata de establecerse metas, buscar siempre un resultado sin plantearse cómo se llegará a él.
Existe una gran diversidad de métodos de entrenamiento y este, por sí mismo podría incluso considerarse ya como el primer acercamiento a un ejercicio escénico. Tomemos por ejemplo al Odin Teatret de Barba, cuyos entrenamientos se basan en un trabajo que involucra la reacción de todo el cuerpo a distintos estímulos y donde cada uno de los actores reacciona a ritmos distintos. La estructura generada con el paso del tiempo fue lo que le dio el caracter ya de ejercicio escénico a esos entrenamientos.
No es posible tratar de llegar a un resultado sin vivir un proceso con anterioridad; podemos plantearnos metas indiscriminadamente, pero en el momento de buscar alcanzarlas, el proceso mismo nos dirá que no importa el resultado si el camino es pasado por alto. Aún si se lograra alcanzar la meta establecida, esta no estaría apropiada del todo por el actor, pues no se habría dado el tiempo de apropiarse de ella.
Una vez que los tres elementos (energía, presencia y entrenamiento) se han logrado unir de manera satisfactoria, la contundencia en las acciones es inevitable. Ahora el cuerpo ya no dice solamente "estoy aquí", sino que grita por recibir la atención que se merece y se aferra a ella para no perderla. El actor ahora es dueño de toda la credibilidad que el espectador pueda brindarle.
Establecidos ya estos lineamientos podemos hablar entonces de la relación, tanto del actor con el espectador como con otros actores o, incluso, consigo mismo. Pero en este momento la relación más importante se da a nivel exterior.
Si el actor ha logrado ser fiel a sí mismo, es momento de que sea fiel a los demás. ¿Cómo lograr que el espectador alcance a entender una relación entre dos personajes si estos (actor y espectador) en ningún momento llegarán siquiera a entrar en contacto?
Todo esto se da en función a la relación que el actor logra establecer con los demás actores o con el espectador, si se llegara a dar el caso. Si el actor conoce el espacio, la atmósfera, en fin, el universo que ha creado, ¿cómo lograría entonces relacionarse con los seres que ocupan ese mismo universo? Las opciones aquí se vuelven muy subjetivas; incluso más subjetivas de lo que los puntos anteriores pudiesen haber sido.
En este momento todo dpenderá de los objetivos que se haya planteado el actor antes de iniciar con su ejercicio escénico. Sin embargo, seguirá siendo el cuerpo lo que nos indique cuál es esa relación, independientemente de cómo se haya logrado.
¿A qué se enfrenta el cuerpo del actor una vez que está ante los ojos de los espectadores?
El cuerpo se vuelve vulnerable; se transforma en el centro de las miradas y, en ocasiones, de los juicios. Sin embargo, creo que es necesario que exista ese sentimiento de vulnerabilidad; la sensación de estar indefenso es uno de los peligros que el cuerpo debe encarar. Pocas veces saldrá victorioso, pero la lucha seguirá existiendo una y otra vez.
Si el cuerpo se expone, se arriesga; el riesgo no es sólo uno de los peligros a los que se encuentra sometido el cuerpo, sino que es ya una obligación de fidelidad hacia el espectador. Es necesario ver cuerpos en riesgo, es lo que moverá cuerdas dentro del espectador y lo hará saltar, emocionarse; sea cual fuere la emoción que lo atrape en ese momento.
El riesgo y la vulnerabilidad trabajan juntos para que el cuerpo exprese muchas más cosas; ya no es sólo la contundencia de sus acciones por medio de la presencia y el manejo de la energía, ahora también se trata de una transformación directa de emociones y sensaciones.
Cuando el cuerpo del actor siente, así también el cuerpo del espectador. Es imposible esperar a que el espectador suponga lo que el actor debería sentir o lo que debería emocionarlo; es necesario hacérselo saber, demostrarle la verdad de lo que está aconteciendo. Todo lo anterior habría de ser posible -como ya mencioné anteriormente- mostrarlo incluso sin texto alguno que sustente las acciones; esto no es un requisito indispensable y tratar de demostrarlo resultaría en una pérdida de tiempo.
El cuerpo del actor no es una herramienta prescindible, no es posible encontrar una manera de elaborar un ejercicio escénico donde se muestren sólo objetos. Incluso en un trabajo de sombras o marionetas el cuerpo del actor estará siempre involucrado.
Con esto no quiero establecer una verdad absoluta, pues resultaría extremadamente pretencioso y no es el caso de lo tratado en estas páginas; es más una manera de clarificarme a mí mismo los problemas o cuestionamientos que podrían surgir si el cuerpo del actor fuese echado a un lado y depositado en el almacén de utilería. Al hablar de "prescindir del cuerpo del actor" me estoy refiriendo precisamente a eso; a desaparecerlo y experimentar con un espacio más que vacío. La fórmula creada por Brook para el teatro no podría dejarse por los suelos tan fácilmente.
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Hay muchos detalles que iba acambiar, tanto en la redacción como en el acomodo y la presentación de las ideas, pero preferí dejarlo como fue escrito hace dos años.
De todas formas lo vuelvo a leer y encuentro rescatables algunos puntos. Es bueno llevar registros del trabajo, así podemos volver a ellos cuando algo comienza a cambiar o a salirse de lugar.
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El cuerpo como generador de la experiencia performativa
Resulta difícil concebir la creación de un cuadro sin pintura, o la escritura de una novela cuando sólo se tiene una hoja de papel en blanco; de la misma manera resulta muy difícil concebir la idea de un performance sin la herramienta principal: El cuerpo.
El cuerpo es lo que transmite, la herramienta por medio de la cual el actor o performer muestra al espectador lo que está ocurriendo frente a él. El espectador relaciona entonces las ideas visuales con las sonoras, simbólicas, textuales e incluso sensitivas para crear así el universo que el, llamémosle, ejercicio escénico le está sugiriendo. Con ejercicio escénico no me refiero a un ejercicio escolástico, sino a todo aquél ejercicio que ha de mostrarse frente a un grupo de espectadores, sin la necesidad de que sea un montaje.
Si dicho ejercicio escénico carece de texto o si este es un mero pretexto, con mayor razón el cuerpo debería dar la pauta para que el espectador completara el dispositivo con su propio razonamiento. Pero ¿cómo ha de establecer el cuerpo una manera categórica de hacer ver al espectador cuál es la verdadera sugerencia? Por medio de acciones contundentes que dependerán de tres elementos principales.
El primero de ellos es la energía. El actor o el performer deberían poseer un cuerpo capaz de realizar grandes despliegues de energía, aún si estos se encuentran contenidos en acciones sencillas. La energía dará el tono que el cuerpo necesita para que incluso esas pequeñas acciones cobren la fuerza requerida. Si el cuerpo no libera la energía necesaria, las acciones carecerán de sentido y se volverán torpes. El actor ya no será fiel a lo que está haciendo y el resultado puede desencadenar el eventual fracaso de su ejercicio escénico.
Un mal manejo de la energía podría degenerar en un caos total. El equilibrio siempre será la respuesta a todos estos problemas, pero ¿qué pasa cuando el "problema" está enraizado en lo más profundo del actor? Los resultados en este momento podrían ser inmensamente enriquecedores o rotundamente devastadores. Ya no se trata de una experimentación procesal, sino de una experimentación sobre resultados, que si bien podría ser un tanto contraproducente, de todas maneras la posibilidad está abierta a la investigación.
Otro de los aspectos que dan la contundencia a las acciones es la presencia corporal del actor. Esta está directamente relacionada con el punto anterior, pues el manejo adecuado de la energía no sólo permitirá ver un trabajo agradable, sino que este será un trabajo consiente y realizado con la mayor precisión posible. Energía no es lo mismo que frenesí, eso está claro; si el actor trabaja con un derroche energético excesivo, su presencia estará al máximo, pero no de la mejor manera, pues una vez más cae en la representación de acciones sucias que repercutirán en su estado físico, no rendirá y su trabajo caerá por sí mismo. Es obvio que la presencia del actor obliga al espectador a darle toda la atención, de esta manera el objetivo principal comienza a cumplirse. El tipo de presencia influirá en gran medida sobre las decisiones que el espectador tomará en cuanto a las sugerencias antes mencionadas. Sea una presencia cotidiana o una completamente teatral, la atmósfera que logra crear por sí mismo ya invita a entrar en universos totalmente distintos.
Pero ¿qué hace a un actor estar presente? No es cuestión de actitud y tampoco es enteramente un trabajo de precisión. Se trata de que el actor o el performer sean dueños de su espacio; que no sólo generen una atmósfera o un universo sino que lo habiten como lo que es: su creación. Ello provoca uno de los estados más notables en el trabajo de cualquier actor y eso es que nunca se muestran ajenos a lo que ocurre a su alrededor. Si se es dueño del espacio, se es dueño de todo un mundo; habitar ese universo ya no sería una tarea de la cual preocuparse, pues se da por sí misma.
La corporalidad del mismo actor también ayuda, pero no es un elemento determinante en cuanto a la construcción de la presencia escénica. Sea cual sea la corporalidad, los resultados deberían ser los mismos si se parte de un entrenamiento riguroso.
Es ese precisamente el último elemento generador de un trabajo contundente: El entrenamiento. No se trata de establecerse metas, buscar siempre un resultado sin plantearse cómo se llegará a él.
Existe una gran diversidad de métodos de entrenamiento y este, por sí mismo podría incluso considerarse ya como el primer acercamiento a un ejercicio escénico. Tomemos por ejemplo al Odin Teatret de Barba, cuyos entrenamientos se basan en un trabajo que involucra la reacción de todo el cuerpo a distintos estímulos y donde cada uno de los actores reacciona a ritmos distintos. La estructura generada con el paso del tiempo fue lo que le dio el caracter ya de ejercicio escénico a esos entrenamientos.
"El entrenamiento es un encuentro con uno mismo. Es por ello que hablamos de entrenamiento y no de escuela o periodo de aprendizaje. [...] Los actores deciden y elaboran su propio trabajo"
Barba, Eugenio. Más allá de las islas flotantes. Ed. Escenología. P.77. 1986.
No es posible tratar de llegar a un resultado sin vivir un proceso con anterioridad; podemos plantearnos metas indiscriminadamente, pero en el momento de buscar alcanzarlas, el proceso mismo nos dirá que no importa el resultado si el camino es pasado por alto. Aún si se lograra alcanzar la meta establecida, esta no estaría apropiada del todo por el actor, pues no se habría dado el tiempo de apropiarse de ella.
Una vez que los tres elementos (energía, presencia y entrenamiento) se han logrado unir de manera satisfactoria, la contundencia en las acciones es inevitable. Ahora el cuerpo ya no dice solamente "estoy aquí", sino que grita por recibir la atención que se merece y se aferra a ella para no perderla. El actor ahora es dueño de toda la credibilidad que el espectador pueda brindarle.
Establecidos ya estos lineamientos podemos hablar entonces de la relación, tanto del actor con el espectador como con otros actores o, incluso, consigo mismo. Pero en este momento la relación más importante se da a nivel exterior.
Si el actor ha logrado ser fiel a sí mismo, es momento de que sea fiel a los demás. ¿Cómo lograr que el espectador alcance a entender una relación entre dos personajes si estos (actor y espectador) en ningún momento llegarán siquiera a entrar en contacto?
Todo esto se da en función a la relación que el actor logra establecer con los demás actores o con el espectador, si se llegara a dar el caso. Si el actor conoce el espacio, la atmósfera, en fin, el universo que ha creado, ¿cómo lograría entonces relacionarse con los seres que ocupan ese mismo universo? Las opciones aquí se vuelven muy subjetivas; incluso más subjetivas de lo que los puntos anteriores pudiesen haber sido.
En este momento todo dpenderá de los objetivos que se haya planteado el actor antes de iniciar con su ejercicio escénico. Sin embargo, seguirá siendo el cuerpo lo que nos indique cuál es esa relación, independientemente de cómo se haya logrado.
¿A qué se enfrenta el cuerpo del actor una vez que está ante los ojos de los espectadores?
El cuerpo se vuelve vulnerable; se transforma en el centro de las miradas y, en ocasiones, de los juicios. Sin embargo, creo que es necesario que exista ese sentimiento de vulnerabilidad; la sensación de estar indefenso es uno de los peligros que el cuerpo debe encarar. Pocas veces saldrá victorioso, pero la lucha seguirá existiendo una y otra vez.
Si el cuerpo se expone, se arriesga; el riesgo no es sólo uno de los peligros a los que se encuentra sometido el cuerpo, sino que es ya una obligación de fidelidad hacia el espectador. Es necesario ver cuerpos en riesgo, es lo que moverá cuerdas dentro del espectador y lo hará saltar, emocionarse; sea cual fuere la emoción que lo atrape en ese momento.
El riesgo y la vulnerabilidad trabajan juntos para que el cuerpo exprese muchas más cosas; ya no es sólo la contundencia de sus acciones por medio de la presencia y el manejo de la energía, ahora también se trata de una transformación directa de emociones y sensaciones.
Cuando el cuerpo del actor siente, así también el cuerpo del espectador. Es imposible esperar a que el espectador suponga lo que el actor debería sentir o lo que debería emocionarlo; es necesario hacérselo saber, demostrarle la verdad de lo que está aconteciendo. Todo lo anterior habría de ser posible -como ya mencioné anteriormente- mostrarlo incluso sin texto alguno que sustente las acciones; esto no es un requisito indispensable y tratar de demostrarlo resultaría en una pérdida de tiempo.
El cuerpo del actor no es una herramienta prescindible, no es posible encontrar una manera de elaborar un ejercicio escénico donde se muestren sólo objetos. Incluso en un trabajo de sombras o marionetas el cuerpo del actor estará siempre involucrado.
Con esto no quiero establecer una verdad absoluta, pues resultaría extremadamente pretencioso y no es el caso de lo tratado en estas páginas; es más una manera de clarificarme a mí mismo los problemas o cuestionamientos que podrían surgir si el cuerpo del actor fuese echado a un lado y depositado en el almacén de utilería. Al hablar de "prescindir del cuerpo del actor" me estoy refiriendo precisamente a eso; a desaparecerlo y experimentar con un espacio más que vacío. La fórmula creada por Brook para el teatro no podría dejarse por los suelos tan fácilmente.
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Hay muchos detalles que iba acambiar, tanto en la redacción como en el acomodo y la presentación de las ideas, pero preferí dejarlo como fue escrito hace dos años.
miércoles, marzo 21, 2007
Espectador. Energía. Retroalimentación.
Durante mis ensayos en solitario ha existido - y seguirá existiendo - un problema para mantener la energía, la concentración, la atención y dirección de mi trabajo. ¿La razón? La falta de un espectador; sí, uno, al menos.
Quitémonos de cuestiones meramente egocéntricas en las que el actor gusta de ser el centro de atención, eso, por el momento no nos interesa. Lo que el actor sí es, siempre, en cada oportnidad que tiene, es el centro de convergencia de una serie de fuerzas que llevarán el "espectáculo" por buen -o mal- camino. Ya Peter Brook lo dijo en su momento y me atreveré a repetir lo mil veces repetido: "El teatro nace cuando un actor atraviesa un espacio vacío y es observado por un espectador".
Aquí la clave es el espectador, pues espacios vacíos hay ilimitadamente, actores, en cualquier lado pero, ¿espectadores?, esos son más difíciles de encontrar. Difíciles en el sentido de que cumplan su papel como espectadores y no como simple "público asistente". El espectador es aquél que está siempre esperando algo, la misma palabra lo dice, siempre en alerta. El espectador se dará la oportunidad de respirar con el actor, sentir con el actor, agobiarse con el actor y emocionarse con el actor. Es ahí cuando el verdadero acto teatral aparece; Brook estableció el principio, pero es obvio que en esta época su fórmula ya ha trascendido nuevos límites.
Si el espectador logra ese nivel de relación con el actor, entonces no sólo compartirá sensaciones, sino que compartirá parte de la vida en escena también. No utilizo la palabra "identificación" a propósito, pues el hecho de que el espectador se "identifique" con el actor me parece el punto más superficial de la relación, un mero inicio de todo.
Y entonces aquí viene mi experiencia personal. Si corro el monólogo literalmente, en mi habitación, solo, sin más espectadores que mi propia sombra, la energía que de mis emociones se desprende brota de mi cuerpo y cae al suelo, sin depositario alguno que la reciba; entonces lo vivo muere, pues no puede alimentarse de nada. La energía en el suelo es incapaz de levantarse por sí sola. Si alguien ha de absorberla será la tierra, pero sabemos que es caprichosa y no la va a devolver. El monólogo tiene entonces que transformarse y respirar la verdadera escencia teatral; el dispositivo debe cerrarse y para eso, para eso está el espectador. El monólogo, como alguna vez ya lo expresé (sin ser el único ni el primero) se transforma en un unipersonal. Ya no estamos solos, seguimos siendo uno en la escena, pero no uno en la vida escénica. La vida escénica ha trascendido más allá de la cuarta pared. El espectador está ahí.
Ahora que nos damos cuanta de eso, podemos sentir algo que nos maravilla y nos llena de esperanza: ¡Hay al fin alguien en quién depositar nuestra energía! Nuestras emociones, nuestras palabras, nuestras preocupaciones liberarán energía pero esta vez no caerá sin remedio en el suelo, sino en alguien que está ahí frente a nosotros. El espectador no devorará esa energía, la transformará y la devolverá. ¿Cómo? En forma de risa, de miradas, de llanto, de coraje... En fin, que el espectador también se emocionará y eso alimentará de nuevo al actor para que siga renovandose, momento a momento, mientras siga su trabajo en la escena. El dispositivo está al fin completo, el circuito por fin se ha cerrado.
Ahora podríamos hablar de la "actuación" como tal. El actor no tiene tiempo de "actuar", está muy ocupado cumpliendo objetivos concretos, realizando tareas concretas como para ponerse a "actuar"; el actor acciona, no actúa. La actuación es ya responsabilidad del espectador como un efecto de lo que ve en escena.
Finalmente el teatro es un intercambio; no vamos al teatro a "ver" una obra y ya, vamos al teatro a sentir, a respirar, a experimentar, a vivir. Aunque por supuesto que si el actor no nos propone un intercambio tal, el esfuerzo habría sido en vano. Todo es un intercambio, aunque voluntario: Yo cedo, si tu cedes también. Sí, tal vez es cuestión de voluntad. Un poco de humildad, pero eso ya sería parte de otro tema, junto al hecho de que algunos actores han de necesitar al espectador para reafirmar su posición como "artistas".
Y todo esto se desprende de mi penúltima presentación en clase de "Sobre el daño que hace el tabaco", de Chejov. Creo que nunca dejaré de agradecerle al teatro todo lo que me ha hecho crecer.
Peace n' joy people!
Quitémonos de cuestiones meramente egocéntricas en las que el actor gusta de ser el centro de atención, eso, por el momento no nos interesa. Lo que el actor sí es, siempre, en cada oportnidad que tiene, es el centro de convergencia de una serie de fuerzas que llevarán el "espectáculo" por buen -o mal- camino. Ya Peter Brook lo dijo en su momento y me atreveré a repetir lo mil veces repetido: "El teatro nace cuando un actor atraviesa un espacio vacío y es observado por un espectador".
Aquí la clave es el espectador, pues espacios vacíos hay ilimitadamente, actores, en cualquier lado pero, ¿espectadores?, esos son más difíciles de encontrar. Difíciles en el sentido de que cumplan su papel como espectadores y no como simple "público asistente". El espectador es aquél que está siempre esperando algo, la misma palabra lo dice, siempre en alerta. El espectador se dará la oportunidad de respirar con el actor, sentir con el actor, agobiarse con el actor y emocionarse con el actor. Es ahí cuando el verdadero acto teatral aparece; Brook estableció el principio, pero es obvio que en esta época su fórmula ya ha trascendido nuevos límites.
Si el espectador logra ese nivel de relación con el actor, entonces no sólo compartirá sensaciones, sino que compartirá parte de la vida en escena también. No utilizo la palabra "identificación" a propósito, pues el hecho de que el espectador se "identifique" con el actor me parece el punto más superficial de la relación, un mero inicio de todo.
Y entonces aquí viene mi experiencia personal. Si corro el monólogo literalmente, en mi habitación, solo, sin más espectadores que mi propia sombra, la energía que de mis emociones se desprende brota de mi cuerpo y cae al suelo, sin depositario alguno que la reciba; entonces lo vivo muere, pues no puede alimentarse de nada. La energía en el suelo es incapaz de levantarse por sí sola. Si alguien ha de absorberla será la tierra, pero sabemos que es caprichosa y no la va a devolver. El monólogo tiene entonces que transformarse y respirar la verdadera escencia teatral; el dispositivo debe cerrarse y para eso, para eso está el espectador. El monólogo, como alguna vez ya lo expresé (sin ser el único ni el primero) se transforma en un unipersonal. Ya no estamos solos, seguimos siendo uno en la escena, pero no uno en la vida escénica. La vida escénica ha trascendido más allá de la cuarta pared. El espectador está ahí.
Ahora que nos damos cuanta de eso, podemos sentir algo que nos maravilla y nos llena de esperanza: ¡Hay al fin alguien en quién depositar nuestra energía! Nuestras emociones, nuestras palabras, nuestras preocupaciones liberarán energía pero esta vez no caerá sin remedio en el suelo, sino en alguien que está ahí frente a nosotros. El espectador no devorará esa energía, la transformará y la devolverá. ¿Cómo? En forma de risa, de miradas, de llanto, de coraje... En fin, que el espectador también se emocionará y eso alimentará de nuevo al actor para que siga renovandose, momento a momento, mientras siga su trabajo en la escena. El dispositivo está al fin completo, el circuito por fin se ha cerrado.
Ahora podríamos hablar de la "actuación" como tal. El actor no tiene tiempo de "actuar", está muy ocupado cumpliendo objetivos concretos, realizando tareas concretas como para ponerse a "actuar"; el actor acciona, no actúa. La actuación es ya responsabilidad del espectador como un efecto de lo que ve en escena.
Finalmente el teatro es un intercambio; no vamos al teatro a "ver" una obra y ya, vamos al teatro a sentir, a respirar, a experimentar, a vivir. Aunque por supuesto que si el actor no nos propone un intercambio tal, el esfuerzo habría sido en vano. Todo es un intercambio, aunque voluntario: Yo cedo, si tu cedes también. Sí, tal vez es cuestión de voluntad. Un poco de humildad, pero eso ya sería parte de otro tema, junto al hecho de que algunos actores han de necesitar al espectador para reafirmar su posición como "artistas".
Y todo esto se desprende de mi penúltima presentación en clase de "Sobre el daño que hace el tabaco", de Chejov. Creo que nunca dejaré de agradecerle al teatro todo lo que me ha hecho crecer.
Peace n' joy people!
domingo, diciembre 31, 2006
The journey is still continuing
Me puse a leer entradas de un blog del año pasado y sorpresa que me llevé al encontrar cosas que había olvidado. Cosas relacionadas de alguna manera a lo que me ha estado pasando los últimos días. Justo cuando empezaba a convencerme de las maravillas del espíritu humano así, de buenas a primeras, algo me aleja y dejo ese mundo a un lado. Entonces sucede lo que sucede, alguna fuerza de no se qué tipo entra y me pone todo feliz y eso... Justo un año después de la primera experiencia. Sí, el universo manda señales todo el tiempo; algunos no las ven, otros simplemente olvidamos que están allí.
Y así, empiezo a recuperar toda esa alegría por vivir y ese miedo por cumplir tareas importantes... Aquella persona a la que yo llamaría mi guía me dijo que no dijera más de lo que yo sienta necesario y le hago caso. Después de todo recuerdo el sentimiento que me impulsó a confiar: Formar parte de algo grande, sin cuestionarme la legitimidad de las teorías... Una hermosa fantasía colectiva.
Hubo gente que me ayudó, sin querer, a recordar y les estoy agradecido. Pero hay un consejo que no podré seguir todo el tiempo: No asustarme. Tal vez no me asuste lo que puede pasarme o pasar a mi al rededor, pero no es lo único a lo que me he de atener; oh no... Hay algo aún más grande que me asusta, pero es más que nada por la responsabilidad que implica. Y parte de esa responsabilidad se ha manifestado ya un par de veces...
Sentía que algo me hacía falta y es hablar con esa guía; necesito consejo. Cómo saber que estoy cerca de aquella persona? Porque a pesar de que jamás la habías visto sentiste unas ganas enormes de abrazarle? Porque tenías ganas de llorar y reír al mismo tiempo aún si sólo habían cruzado un par de palabras? Cómo quitarme ese sentimiento de culpa por haberle dejado ir sin hablar al respecto? Ya se qué me dirá: "No era el momento y aún tienes algo de tiempo"... Bueno... Aunque me habría gustado empezar ya para ver qué se sentía formar parte activa de lo que ocurre; ojalá pueda decírselo en esta vida.
Me parece sorprendente la seriedad con que me tomo este asunto; hace un par de años me habrían parecido patrañas, pero no... Por alguna razón ya no lo veo así. Tonto de mí por haber olvidado que tenía algo en qué creer. Lo que sí no olvidé nunca es en las capacidades que tenemos los seres humanos y lo grandes que podemos ser y no nos damos cuenta.
Ahora sí puedo decir sin ningún miedo que algo bueno se acerca y nos va a ir bien...
Y así, empiezo a recuperar toda esa alegría por vivir y ese miedo por cumplir tareas importantes... Aquella persona a la que yo llamaría mi guía me dijo que no dijera más de lo que yo sienta necesario y le hago caso. Después de todo recuerdo el sentimiento que me impulsó a confiar: Formar parte de algo grande, sin cuestionarme la legitimidad de las teorías... Una hermosa fantasía colectiva.
Hubo gente que me ayudó, sin querer, a recordar y les estoy agradecido. Pero hay un consejo que no podré seguir todo el tiempo: No asustarme. Tal vez no me asuste lo que puede pasarme o pasar a mi al rededor, pero no es lo único a lo que me he de atener; oh no... Hay algo aún más grande que me asusta, pero es más que nada por la responsabilidad que implica. Y parte de esa responsabilidad se ha manifestado ya un par de veces...
Sentía que algo me hacía falta y es hablar con esa guía; necesito consejo. Cómo saber que estoy cerca de aquella persona? Porque a pesar de que jamás la habías visto sentiste unas ganas enormes de abrazarle? Porque tenías ganas de llorar y reír al mismo tiempo aún si sólo habían cruzado un par de palabras? Cómo quitarme ese sentimiento de culpa por haberle dejado ir sin hablar al respecto? Ya se qué me dirá: "No era el momento y aún tienes algo de tiempo"... Bueno... Aunque me habría gustado empezar ya para ver qué se sentía formar parte activa de lo que ocurre; ojalá pueda decírselo en esta vida.
Me parece sorprendente la seriedad con que me tomo este asunto; hace un par de años me habrían parecido patrañas, pero no... Por alguna razón ya no lo veo así. Tonto de mí por haber olvidado que tenía algo en qué creer. Lo que sí no olvidé nunca es en las capacidades que tenemos los seres humanos y lo grandes que podemos ser y no nos damos cuenta.
Ahora sí puedo decir sin ningún miedo que algo bueno se acerca y nos va a ir bien...
jueves, noviembre 02, 2006
Pre-expresividad
Mmmmm... Hace tiempo hice una... Err... Cosa que hablaba sobre mi experiencia con la identificación y reconocimiento de la pre-expresividad. Para el momento en el que estábamos trabajando con eso, este escrito fue lo que resultó. A estas alturas no sabría como explicarlo... En este mundo todo se vuelve más y más confuso.
Un día me sentaré a tratar de hacer lo mismo, a ver qué cosas nuevas salen.
Pre-expresividad
El cuerpo del actor expresa por sí mismo desde el momento en que es observado. Antes de que el personaje se apodere de la escena, el actor ya ha recorrido un largo camino. La pre-expresividad es intrínseca al actor pues su cuerpo habla por sí solo, sin nada más que estar presente.
Los ojos, la postura, gesticulación, movimiento; todo esto constituye una serie de herramientas de las cuales el actor ha de valerse para darle vida a algo nuevo. El cuerpo del actor constituye un dibujo en movimiento que nos permitirá reconocer lo que está creando: identificamos sus formas, su silueta y las relacionamos con su actitud; sabemos ya que algo está naciendo a pocos segundos de haberlo visto. Antes de que el actor exprese con palabras o con acciones concretas, su cuerpo ha dicho tanto de sí mismo que el resto es sólo el complemento, un complemento inevitable pues lo uno no puede existir sin lo otro.
Ha de entenderse a la pre-expresividad como ese momento de transición en donde no es reconocible, o en mejores términos, diferenciable el actor del personaje. Es ese momento en que ambos inician una fusión entre el alma humana y el alma de la ficción.
Todo empieza desde el momento en que el actor/personaje es observado por primera vez, desde su forma de levantarse, estar de pie y caminar; el dibujo que se crea en ese momento nos da la oportunidad de encontrar, sin buscar demasiado, algo nuevo y fresco y reconocerlo como tal en su cuerpo. Finalmente pre-expresividad es un término que se define por sí solo: el actor expresa aún antes de hacerlo.
También es posible conocerlo por sus posturas, no como clichés sino como posiciones reconocibles al ser relacionadas con algo real, con formas que adopta el cuerpo en su entorno cotidiano y son traídas a la ficción como algo nuevo, acciones que son sacadas de su naturaleza conocida y transformadas en algo totalmente diferente, pero que aún así reconocemos e identificamos a tal punto que las aceptamos. Más que convencionalismos se convierten en parte del personaje (por dar nombre a “eso” que está siendo creado), a fin de cuentas ese personaje sólo está siendo él mismo, existiendo en ese tiempo y lugar, nosotros como espectadores sólo somos receptores de su existencia y esa existencia, antes de ser juzgada, es simplemente reconocida.
La vida en el escenario no existe sin vida en el actor y para percibir esa vida el mismo actor debe saber cómo accionar para llenar ese espacio, hacerse presente y ser reconocido, en el sentido de lograr una identificación entre él, el espectador y lo que está creando. Finalmente lo que la pre-expresividad permite es una identificación del actor/personaje con eso a lo que le da vida ante su depositario: el espectador mismo.
See ya!
sábado, octubre 21, 2006
Drama
"Mi hijo va a ser actor cuando crezca; le dices llora y él llora"
Aaaaaah por suerte nunca escuché esas chingaderas por parte de mi madre. Claro, si por ella fuera, ahora estaría a punto de graduarme como médico.
Aún recuerdo cuando dejé la medicina. Pensamientos cuadrados y reglas fijas; nada es de otra manera, todo es igual, nada cambia a excepción de nuevas técnicas y tratamientos pero no hay cabida para el error. El hígado es hígado y siempre está del mismo lado en condiciones normales (puta! y en condiciones normales, desde ahí empiezan a condicionar). Yo me he formado a base de errores, moldeando los métodos a mi antojo, estirándolos y aplastándolos como bichos. Cuando estaba en medicina habría sido fatal hacerlo. Hay quienes me han dicho que me equivoco, pero no lo creo porque he estado ahí. Me harté de trabajar con gente cuyo ego es más grande que su cabeza y no los deja voltear a ver las pequeñeces del mundo. Ahora trabajo con gente cuyos egos son enormes, pero ellos al menos saben trabajar en equipo y aceptan la derrota cuando llega... "Artistas", dirían algunos. Seres humanos que se conocen a sí mismos, diría yo.
Las "artes" no hacen más que descubrirte quién realmente eres, ninguna otra actividad te da la oportunidad de voltear hacia adentro con tal detenimiento que te sorprende lo que encuentras ahí. La meditación y las artes marciales podrían lograr un efecto similar, pero finalmente todo es parte de lo mismo: Trabajar con el yo propio.
La creación de un personaje, por ejemplo, puede atrapar como nadie se imagina. Encuentras en ellos tantas virtudes, tantos vicios, chistes, creencias, gustos, que "identificarte" con él no es nada; no es nada porque eres tú. Como una maestra me dijo en su momento: Todo está en tí, en tí cabe todo. Cuánta razón tenía. Sólo basta con voltear y analizar para darme cuenta de que ahí adentro, en algún lugar está el asesino, el hijo de familia, el rey, el mendigo, el maniático, cualquiera. No hace falta romperse la cabeza pensando "¿cómo haría él si...?" porque es tan facil pensar "qué haría yo si...?". Y entonces el personaje tiene tanto de tí que terminas odiándolo o amándolo, pero es una relación tan enfermiza que a pesar de sentir una repulsión enorme por él, lo quieres.
Es lo maravilloso del ser actor, que te conoces más que cualquiera. No se trata de "expresarte", en el teatro esas son mamadas, o por lo menos lo son hasta que sabes qué chingados quieres expresar... Pero aún así. El teatro es para mostrarte como eres, para compartir tus miedos y alegrias con el otro, para decirles "estoy vivo!", no para "expresarte", para eso mejor escribe una carta y leésela al público.
Como todo, el teatro también me ha hecho sufrir, ha sido difícil y angustiante pero esos momentos hacen que los logros valgan la pena. Y he hablado desde el punto de vista actoral, pero no creo que las otras "artes" se salven de muchas de las cosas que he mencionado aquí...
Buenas tardes.
Aaaaaah por suerte nunca escuché esas chingaderas por parte de mi madre. Claro, si por ella fuera, ahora estaría a punto de graduarme como médico.
Aún recuerdo cuando dejé la medicina. Pensamientos cuadrados y reglas fijas; nada es de otra manera, todo es igual, nada cambia a excepción de nuevas técnicas y tratamientos pero no hay cabida para el error. El hígado es hígado y siempre está del mismo lado en condiciones normales (puta! y en condiciones normales, desde ahí empiezan a condicionar). Yo me he formado a base de errores, moldeando los métodos a mi antojo, estirándolos y aplastándolos como bichos. Cuando estaba en medicina habría sido fatal hacerlo. Hay quienes me han dicho que me equivoco, pero no lo creo porque he estado ahí. Me harté de trabajar con gente cuyo ego es más grande que su cabeza y no los deja voltear a ver las pequeñeces del mundo. Ahora trabajo con gente cuyos egos son enormes, pero ellos al menos saben trabajar en equipo y aceptan la derrota cuando llega... "Artistas", dirían algunos. Seres humanos que se conocen a sí mismos, diría yo.
Las "artes" no hacen más que descubrirte quién realmente eres, ninguna otra actividad te da la oportunidad de voltear hacia adentro con tal detenimiento que te sorprende lo que encuentras ahí. La meditación y las artes marciales podrían lograr un efecto similar, pero finalmente todo es parte de lo mismo: Trabajar con el yo propio.
La creación de un personaje, por ejemplo, puede atrapar como nadie se imagina. Encuentras en ellos tantas virtudes, tantos vicios, chistes, creencias, gustos, que "identificarte" con él no es nada; no es nada porque eres tú. Como una maestra me dijo en su momento: Todo está en tí, en tí cabe todo. Cuánta razón tenía. Sólo basta con voltear y analizar para darme cuenta de que ahí adentro, en algún lugar está el asesino, el hijo de familia, el rey, el mendigo, el maniático, cualquiera. No hace falta romperse la cabeza pensando "¿cómo haría él si...?" porque es tan facil pensar "qué haría yo si...?". Y entonces el personaje tiene tanto de tí que terminas odiándolo o amándolo, pero es una relación tan enfermiza que a pesar de sentir una repulsión enorme por él, lo quieres.
Es lo maravilloso del ser actor, que te conoces más que cualquiera. No se trata de "expresarte", en el teatro esas son mamadas, o por lo menos lo son hasta que sabes qué chingados quieres expresar... Pero aún así. El teatro es para mostrarte como eres, para compartir tus miedos y alegrias con el otro, para decirles "estoy vivo!", no para "expresarte", para eso mejor escribe una carta y leésela al público.
Como todo, el teatro también me ha hecho sufrir, ha sido difícil y angustiante pero esos momentos hacen que los logros valgan la pena. Y he hablado desde el punto de vista actoral, pero no creo que las otras "artes" se salven de muchas de las cosas que he mencionado aquí...
Buenas tardes.
sábado, octubre 07, 2006
Rainy days never stays...
"El amor es simple y a las cosas simples las devora el tiempo..."
Seeeeee, estaba viendo Animal Nocturno y estaba Chabela Vargas, a webo!
¿Cuántas veces dije que te amaba? ¿Con cuánta pasión lo dije la primera vez? ¿Con cuánta la última? No importa. A veces no se si arrepentirme de haberlo dicho o gritar con orgullo que lo hice. A veces no se hacia dónde iban esas palabras. A veces ni siquiera se de dónde venían. Simplemente las dije con la firme intención de que fueran escuchadas y tomadas en cuenta como algo importante; pero son sólo palabras y no significan nada por sí mismas... Me viene a la mente un flashback de alguna de mis clases de actuación: Hablas y hablas Carlo, pero no nos dices nada.... Chale.
Estoy feliz... Sí... En las nubecitas... ¡PERO!.
No estoy enojado... Sólo que hace unos minutos desubrí que tengo un resentimiento enorme que no me permite amarte como siempre. Pero... ¿sabes qué? Ya no importa si te amo o no... No importa si soy un sentido y exagerado... Or a complete piece of shit... Al carajo.
Como le dije a cierta persona (a la que tontamente llamas "reemplazo")... Eres mi princesita y nada va a cambiar eso. Puedo morirme en la peor de las miserias sin ser recordado por nadie pero siempre vas a estar en ese precioso lugar. Cabron! no puedo ni ver a un wey con fosas nasales perfectas porque de inmediato pienso "ese wey le gustaría".
Jamás estuve tan seguro de mi postura como ahora... No voy a pedir disculpas por nada... No voy a olvidar nada ni bajaré la cabeza con ningún reclamo... No es orgullo, que quede claro... Yo se porqué lo hago... Y estoy seguro que a tí te valdrán madres mis razones. Eso es bueno. Ya no importa.
Tal vez te haya parecido que mi actitud fue la de un completo estúpido; a mí no. Sólo que ahora volteo para atrás y pienso What the fuck?. Al diablo.
Le dí tantas vueltas al asunto que no me dí cuenta que amarte es algo tan simple que esa simpleza no es nada obvia. Pareciera algo para lo que hay que esforzarse día con día para reforzar lo que siento por tí, pero no es así... Es simple. Tan sencillo como eso. Tanto que cuando finalmente estoy feliz con algo, otra cosa me falta; algo pequeño pero importante. No seas tonta y no digas que te reemplacé... Idiota... Sí, no me importa usar esas palabras contigo... Ya no... Tu puedes llamarme basura con toda confianza. El reemplazo era sólo una idea y una manera en que los tres (no sólo yo) tratábamos de evadir la realidad: Te nos vas. Un simple chiste que tú, como siempre, tomaste de la peor manera... "pinches viejas", diría yo (y aclaro, antes de que algo pase si otra mujer lee esto, que no es un comentario machista ni nada; es más un chiste entre nosotros).
Ahora estoy muy feliz conmigo, pero no sirve de nada si me falta un pedazo.
Esto no es una disculpa ni una confesión ni nada de eso... Es simplemente un nuevo escalón en un proceso que mi alma está experimentando. Se siente bien. ¡Eres la neta cabrona!
No me haces falta ni te extraño porque has estado conmigo todo el tiempo desde la última vez que te ví antes de que la crisis ocurriera. Esté con quien esté, no dejo de hablar de tí...
No dejo de crecer. Voy a marchas forzadas pues sabes que he perdido el tiempo, pero creo que ha valido la pena... 400 años pasarán muy rápido.
Buenas noches.
Seeeeee, estaba viendo Animal Nocturno y estaba Chabela Vargas, a webo!
¿Cuántas veces dije que te amaba? ¿Con cuánta pasión lo dije la primera vez? ¿Con cuánta la última? No importa. A veces no se si arrepentirme de haberlo dicho o gritar con orgullo que lo hice. A veces no se hacia dónde iban esas palabras. A veces ni siquiera se de dónde venían. Simplemente las dije con la firme intención de que fueran escuchadas y tomadas en cuenta como algo importante; pero son sólo palabras y no significan nada por sí mismas... Me viene a la mente un flashback de alguna de mis clases de actuación: Hablas y hablas Carlo, pero no nos dices nada.... Chale.
Estoy feliz... Sí... En las nubecitas... ¡PERO!.
No estoy enojado... Sólo que hace unos minutos desubrí que tengo un resentimiento enorme que no me permite amarte como siempre. Pero... ¿sabes qué? Ya no importa si te amo o no... No importa si soy un sentido y exagerado... Or a complete piece of shit... Al carajo.
Como le dije a cierta persona (a la que tontamente llamas "reemplazo")... Eres mi princesita y nada va a cambiar eso. Puedo morirme en la peor de las miserias sin ser recordado por nadie pero siempre vas a estar en ese precioso lugar. Cabron! no puedo ni ver a un wey con fosas nasales perfectas porque de inmediato pienso "ese wey le gustaría".
Jamás estuve tan seguro de mi postura como ahora... No voy a pedir disculpas por nada... No voy a olvidar nada ni bajaré la cabeza con ningún reclamo... No es orgullo, que quede claro... Yo se porqué lo hago... Y estoy seguro que a tí te valdrán madres mis razones. Eso es bueno. Ya no importa.
Tal vez te haya parecido que mi actitud fue la de un completo estúpido; a mí no. Sólo que ahora volteo para atrás y pienso What the fuck?. Al diablo.
Le dí tantas vueltas al asunto que no me dí cuenta que amarte es algo tan simple que esa simpleza no es nada obvia. Pareciera algo para lo que hay que esforzarse día con día para reforzar lo que siento por tí, pero no es así... Es simple. Tan sencillo como eso. Tanto que cuando finalmente estoy feliz con algo, otra cosa me falta; algo pequeño pero importante. No seas tonta y no digas que te reemplacé... Idiota... Sí, no me importa usar esas palabras contigo... Ya no... Tu puedes llamarme basura con toda confianza. El reemplazo era sólo una idea y una manera en que los tres (no sólo yo) tratábamos de evadir la realidad: Te nos vas. Un simple chiste que tú, como siempre, tomaste de la peor manera... "pinches viejas", diría yo (y aclaro, antes de que algo pase si otra mujer lee esto, que no es un comentario machista ni nada; es más un chiste entre nosotros).
Ahora estoy muy feliz conmigo, pero no sirve de nada si me falta un pedazo.
Esto no es una disculpa ni una confesión ni nada de eso... Es simplemente un nuevo escalón en un proceso que mi alma está experimentando. Se siente bien. ¡Eres la neta cabrona!
No me haces falta ni te extraño porque has estado conmigo todo el tiempo desde la última vez que te ví antes de que la crisis ocurriera. Esté con quien esté, no dejo de hablar de tí...
No dejo de crecer. Voy a marchas forzadas pues sabes que he perdido el tiempo, pero creo que ha valido la pena... 400 años pasarán muy rápido.
Buenas noches.
sábado, septiembre 30, 2006
Near to Zion
Oiga usted que si alguien dice que uno anda haciendo cosas que nunca hizo empieza a ponerse densa la cosa... Y todavía dicen que uno falla como amigo!!!! zOMFG. Señora por favor si usted ya se va y todavía se pone a inventarse pretextos para pelear ¡Y a costa de uno!
Por cada dos entradas felices hay una con pestes relacionadas a la que ya no me considera su amigo... Que le fallé y al demonio. Pedí disculpas y al demonio. Al menos hubiera sido por causas reales y no por especulaciones... Al demonio... Debe ser por eso que no me siento culpable. Es raro verla sin ser el de antes, porque ya cambiaron muchas cosas por eso. Echarme la culpa de cosas inexistentes y peor aún, creerlas tanto que ya le parecen reales. De verdad no me esperaba una cosa así de ella.
En fin... Me puedo poner triste pero en mí no quedó (seguimos hablándonos) y soy el primero en abrir la boca y sugerir cuando de organizarle una despedida decente se trata... Claro, el que a final de cuentas explica las conclusiones es Chucho porque Carlito está raro.
Mieeeeeeentras la vida me trata bonito, me consiente y me compra paletas de cereza. Carlito está feliz porque conoció a una personita igualita a él... Bueno, sólo que más bonita jajaja. Ambos tenemos una preciada tornamesa/tesoro... Ah! sí y los dreads y eso. Me cae que algún pinche planeta se está alineando con un puesto de tacos porque el universo me trae en las nubecitas.
Ah! y el mugre Chucho me dice que así como la vida nos consiente también nos puede hacer ver lo miserables que somos... Fucky! pero que me aguante un rato y me deje disfrutar el momento! Chendejez de este tipo sólo nos llega una vez al año.
Chaaaaaaaa!!!!!! Ahorita que me doy cuenta fue hace un año (dias más, días menos) cuando mis ojitos andaban todos lelos por alguien... Damn! ojalá que no sea una señal y esto salga mejor que aquello.
Qué más? qué más? Aaaaaaahhh Prayin' for Jah to bless ma dreads!!!!

Yep yep! I owe you one guys!
Por cada dos entradas felices hay una con pestes relacionadas a la que ya no me considera su amigo... Que le fallé y al demonio. Pedí disculpas y al demonio. Al menos hubiera sido por causas reales y no por especulaciones... Al demonio... Debe ser por eso que no me siento culpable. Es raro verla sin ser el de antes, porque ya cambiaron muchas cosas por eso. Echarme la culpa de cosas inexistentes y peor aún, creerlas tanto que ya le parecen reales. De verdad no me esperaba una cosa así de ella.
En fin... Me puedo poner triste pero en mí no quedó (seguimos hablándonos) y soy el primero en abrir la boca y sugerir cuando de organizarle una despedida decente se trata... Claro, el que a final de cuentas explica las conclusiones es Chucho porque Carlito está raro.
Mieeeeeeentras la vida me trata bonito, me consiente y me compra paletas de cereza. Carlito está feliz porque conoció a una personita igualita a él... Bueno, sólo que más bonita jajaja. Ambos tenemos una preciada tornamesa/tesoro... Ah! sí y los dreads y eso. Me cae que algún pinche planeta se está alineando con un puesto de tacos porque el universo me trae en las nubecitas.
Ah! y el mugre Chucho me dice que así como la vida nos consiente también nos puede hacer ver lo miserables que somos... Fucky! pero que me aguante un rato y me deje disfrutar el momento! Chendejez de este tipo sólo nos llega una vez al año.
Chaaaaaaaa!!!!!! Ahorita que me doy cuenta fue hace un año (dias más, días menos) cuando mis ojitos andaban todos lelos por alguien... Damn! ojalá que no sea una señal y esto salga mejor que aquello.
Qué más? qué más? Aaaaaaahhh Prayin' for Jah to bless ma dreads!!!!

domingo, septiembre 03, 2006
Still standing...
Hay unas cuantas cosas sobre las que reflexioné hoy:
- Finalmente está pasando... Hasta pena me doy, pensé que estaría peor la desgracia y no pasó de un sólo día. Eso sí, todavía queda tooooodo el domingo, así que a ver cómo me va.
- "Eso" aún da vueltas en mi cabeza (aún a pesar de que llevo escribiendo sobre el asunto desde que me golpeó en la cara)... Aunque no lo quiera me afectó, pero bueno. En unos minutos o algunas horas escribiré un e-mail suicida. Hay amigos a los que no vale la pena perder, aunque tú creas que por ahí va la cosa. Ya no pondré nombres falsos. Es más, ya ni siquiera le pondré nombre. Me limitaré a seguir mirando al cielo, tal vez esta vez el brillo del sol no me deslumbrará tanto.
- Muchas veces creemos conocer a las personas, les damos nuestra confianza, les permitimos el libre acceso a nuestros pensamientos más oscuros, vegonzosos y hasta culposos y en la mayor parte de los casos no ocurre nada malo, pues nuestra intuición nos condujo con certeza (bendita sea). A veces quedamos de cara al miedo o a la precaución; nos asusta que alguien traicione nuestra confianza y acabe con nosotros y es ahí en donde hacemos una pausa para saber si seguimos o no.
Hay quienes saben lidiar con esos miedos y les va mal. En el otro lado de la balanza estamos los que no sabemos cómo manejarnos en tales situaciones... Y nos va peor. Y mezclados entre ambos grupos están los que ni siquiera saben que existen dichas posibilidades. Esos me dan como pena. Aquellos que dicen y hablan y cuentan cuanta cosa les ocurrio cual semanario de chismes. Aquellos que no tienen con qué llenarse la boca más que con la fantasía que habita en ellos. Y en este punto me voy a detener, pues utilicé el término "fantasía" sin siquiera saber si realmente es el que necesito para el caso. Voy a cambiar "fantasía" por "fantochismo".
Continúo, entonces. Hay algunos que llenan y llenan el ambiente con falsa empatía, falsa confianza, falso todo, sólo por sentirse aceptados. Y hay otros (porque los hay) que hacen exactamente lo mismo pero como un compromiso social frente a su interlocutor. Me ha tocado verlos, incluso convivir con ellos. Y son sinceros en cuanto a su sentir! (que no en cuanto a sus intenciones o impulsos). Yo me divierto como observador y dándome cuenta de qué nuevas gracias me esperan a la vuelta del siguiente tema de conversación. Porque a tiempo me he percatado de qué tan lejos podría llegar siendo enteramente yo: no mucho. Así que hablemos de la Britni, del futbol y de los antros, de qué tan tarde llegaste ayer a tu casa, de lo perra que se portó fulana con sutana por culpa de perengano o de la velocidad que alcanzaste en tu coche la ultima vez que jugaste carreritas con un amigo.
Será que no acostumbro tratar con gente con frecuencia. Aclaro que tengo el hábito de usar "gente" como una forma despectiva hacia los que no agarran un libro ni para nivelar la tele: "Ese wey es muy gente". Con mis, digamos, conocidos platico en la escuela y cuando salgo al mundo real me voy con mis amigos. Pero hay veces que tengo la oportunidad de separarme de ellos y conocer lo que Tulancinguito tiene que ofrecer; y me sorprende, por suerte me sorprende. Me parece increíble que haya entes que, proyectando seguridad y simpatía, no tengan nada más que ofrecer que las vivencias de su última borrachera. No confíes tanto en mí, pues hay cosas que aún no quiero saber.
O será que yo estoy muy verde en cuanto a lo "social" se refiere. Hay de todo, lo se, conozco muchos puntos de vista, diversas opiniones, pero ese último sí me sorprendió. O probablemente me estoy adelantando a los hechos... No se... Ya no se ni que escribo, así que me detendré antes de que esto pierda (más) el sentido.
Buenas noches.
- Finalmente está pasando... Hasta pena me doy, pensé que estaría peor la desgracia y no pasó de un sólo día. Eso sí, todavía queda tooooodo el domingo, así que a ver cómo me va.
- "Eso" aún da vueltas en mi cabeza (aún a pesar de que llevo escribiendo sobre el asunto desde que me golpeó en la cara)... Aunque no lo quiera me afectó, pero bueno. En unos minutos o algunas horas escribiré un e-mail suicida. Hay amigos a los que no vale la pena perder, aunque tú creas que por ahí va la cosa. Ya no pondré nombres falsos. Es más, ya ni siquiera le pondré nombre. Me limitaré a seguir mirando al cielo, tal vez esta vez el brillo del sol no me deslumbrará tanto.
- Muchas veces creemos conocer a las personas, les damos nuestra confianza, les permitimos el libre acceso a nuestros pensamientos más oscuros, vegonzosos y hasta culposos y en la mayor parte de los casos no ocurre nada malo, pues nuestra intuición nos condujo con certeza (bendita sea). A veces quedamos de cara al miedo o a la precaución; nos asusta que alguien traicione nuestra confianza y acabe con nosotros y es ahí en donde hacemos una pausa para saber si seguimos o no.
Hay quienes saben lidiar con esos miedos y les va mal. En el otro lado de la balanza estamos los que no sabemos cómo manejarnos en tales situaciones... Y nos va peor. Y mezclados entre ambos grupos están los que ni siquiera saben que existen dichas posibilidades. Esos me dan como pena. Aquellos que dicen y hablan y cuentan cuanta cosa les ocurrio cual semanario de chismes. Aquellos que no tienen con qué llenarse la boca más que con la fantasía que habita en ellos. Y en este punto me voy a detener, pues utilicé el término "fantasía" sin siquiera saber si realmente es el que necesito para el caso. Voy a cambiar "fantasía" por "fantochismo".
Continúo, entonces. Hay algunos que llenan y llenan el ambiente con falsa empatía, falsa confianza, falso todo, sólo por sentirse aceptados. Y hay otros (porque los hay) que hacen exactamente lo mismo pero como un compromiso social frente a su interlocutor. Me ha tocado verlos, incluso convivir con ellos. Y son sinceros en cuanto a su sentir! (que no en cuanto a sus intenciones o impulsos). Yo me divierto como observador y dándome cuenta de qué nuevas gracias me esperan a la vuelta del siguiente tema de conversación. Porque a tiempo me he percatado de qué tan lejos podría llegar siendo enteramente yo: no mucho. Así que hablemos de la Britni, del futbol y de los antros, de qué tan tarde llegaste ayer a tu casa, de lo perra que se portó fulana con sutana por culpa de perengano o de la velocidad que alcanzaste en tu coche la ultima vez que jugaste carreritas con un amigo.
Será que no acostumbro tratar con gente con frecuencia. Aclaro que tengo el hábito de usar "gente" como una forma despectiva hacia los que no agarran un libro ni para nivelar la tele: "Ese wey es muy gente". Con mis, digamos, conocidos platico en la escuela y cuando salgo al mundo real me voy con mis amigos. Pero hay veces que tengo la oportunidad de separarme de ellos y conocer lo que Tulancinguito tiene que ofrecer; y me sorprende, por suerte me sorprende. Me parece increíble que haya entes que, proyectando seguridad y simpatía, no tengan nada más que ofrecer que las vivencias de su última borrachera. No confíes tanto en mí, pues hay cosas que aún no quiero saber.
O será que yo estoy muy verde en cuanto a lo "social" se refiere. Hay de todo, lo se, conozco muchos puntos de vista, diversas opiniones, pero ese último sí me sorprendió. O probablemente me estoy adelantando a los hechos... No se... Ya no se ni que escribo, así que me detendré antes de que esto pierda (más) el sentido.
Buenas noches.
sábado, septiembre 02, 2006
Can ya feel dis or dat?
Ni uno, ni otro o tal vez ambos. Acabo de salir de un laberinto de paredes angostas en el que sólo mi voz podría haber surtido algún efecto. No podía voltear para orientarme ni hacerle señas a nadie, sólo podía gritar. Sabía que no estaba solo, sin embargo no necesitaba ser escuchado.
A veces es necesario gritar y vaciar el alma. Es necesario tirar lo que ya no nos sirve, o tal vez darnos cuenta de que podemos reciclar algunas cosas. De unas semanas para acá me dediqué a tirar cuanta pelusa encontraba; sacudí el polvo y les dí un poco de brillo a mis emociones. Estrené muchas sensaciones como si de un domingo se tratara, pues eran nuevas y merecían ser presumidas... Aunque, claro, algunas no combinaban o eran de muy mal gusto, por lo que los ajenos me veían extraño. Eso no importó, eran nuevas y yo quería usarlas.
Sólo me las puse un par de veces, pues aún así no me sentía a gusto con ellas. Necesitaba saber que no eran para mí, el único problema es que ya las tenía y no me quedó más que guardarlas en un cajón... Ya me servirán otro día.
En este preciso instante no se a dónde diablos voy. A veces encontraba a algún incauto perdido en el mismo laberinto. "¿Vas o vienes?", preguntaba; "Ni uno, ni otro. Creo entonces que ya voy a la mitad del camino", contestaba. Nunca pude ayudarle ni decirle más que eso... Y nunca podré, de eso estoy seguro; la mitad del camino nunca termina y es espantoso.
Porque mientras crees que estás a punto de salir te das cuenta de que esas ideas sólo son postergaciónes de lo mismo. El tiempo y lo que ocurre mientras este transcurre no cambia, sólo se expande y la mitad del camino nunca deja de serlo hasta que claro, llegas al final.
A pesar de todo estoy muy a gusto conmigo; aún sabiendo que aparentemente estoy entrando en una extraña depresión, ya no me siento a la defensiva... Creo que esta vez la dejaré pasar, hacer sus destrozos y largarse para que pueda recoger lo que todavía funcione.
No se, no tengo ganas de nada... Mi vida está en un deslavado tono gris; no creo que dure mucho, pero es extraño para mí sentirme así de vacío. Tanto que creo que una prenda nueva está a punto de entrar en aquél cajón.
See ya next time... Peace n' joy.
A veces es necesario gritar y vaciar el alma. Es necesario tirar lo que ya no nos sirve, o tal vez darnos cuenta de que podemos reciclar algunas cosas. De unas semanas para acá me dediqué a tirar cuanta pelusa encontraba; sacudí el polvo y les dí un poco de brillo a mis emociones. Estrené muchas sensaciones como si de un domingo se tratara, pues eran nuevas y merecían ser presumidas... Aunque, claro, algunas no combinaban o eran de muy mal gusto, por lo que los ajenos me veían extraño. Eso no importó, eran nuevas y yo quería usarlas.
Sólo me las puse un par de veces, pues aún así no me sentía a gusto con ellas. Necesitaba saber que no eran para mí, el único problema es que ya las tenía y no me quedó más que guardarlas en un cajón... Ya me servirán otro día.
En este preciso instante no se a dónde diablos voy. A veces encontraba a algún incauto perdido en el mismo laberinto. "¿Vas o vienes?", preguntaba; "Ni uno, ni otro. Creo entonces que ya voy a la mitad del camino", contestaba. Nunca pude ayudarle ni decirle más que eso... Y nunca podré, de eso estoy seguro; la mitad del camino nunca termina y es espantoso.
Porque mientras crees que estás a punto de salir te das cuenta de que esas ideas sólo son postergaciónes de lo mismo. El tiempo y lo que ocurre mientras este transcurre no cambia, sólo se expande y la mitad del camino nunca deja de serlo hasta que claro, llegas al final.
A pesar de todo estoy muy a gusto conmigo; aún sabiendo que aparentemente estoy entrando en una extraña depresión, ya no me siento a la defensiva... Creo que esta vez la dejaré pasar, hacer sus destrozos y largarse para que pueda recoger lo que todavía funcione.
No se, no tengo ganas de nada... Mi vida está en un deslavado tono gris; no creo que dure mucho, pero es extraño para mí sentirme así de vacío. Tanto que creo que una prenda nueva está a punto de entrar en aquél cajón.
See ya next time... Peace n' joy.
domingo, agosto 20, 2006
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Listo... Alguien me sacó de su vida de la manera más cagada que se le puede ocurrir al peor escritor de novelas baratas... En cierto modo ya estoy libre y ese huequito se está llenando poquito a poquito gracias a mis amigos. Algo puse en mi espacio del msn pero si nadie lee este blog, menos aquél... Ya ni me acuerdo bien qué puse. Sólo se que Hilary Duff alguna vez dijo: "You're so yesterday". Sí, me gusta la fulanilla ¿y?.
Otra cosa si me tiene loquito... Mañana Grisel se va por sus cosas a la casa de Pachuca. Hasta ahorita siempre me había quejado de que el cuarto estaba lleno de sus cosas, ahora no se cómo será cuando quede vacío; sin sus cremas, cepillos, maquillajes, peines, ligas, zapatos, ropa, libretas, bolsas, gorras, chamarras, libros, discos, estampitas, tazos, broches, bufandas, lentes, pañoletas, pulseras, aretes, mochilas, todo... Todo ese cuarto se quedara vacío. Cuando me quedaba solo aún sabía que regresaría, que sus cosas estaban ahí porque volvería y ahora eso ya no ocurrirá. Mañana la ayudaré a recoger. Ojalá no me ponga a llorar........ Como en este preciso instante y como hace rato... Me odio, 'inche sentimental.
Le va a ir bien... La amo muchísimo... Pero para mí no verla un día ya es demasiado, no se como será un año y medio... Porque me dijo que sería un año, pero yo se que será más... Se le salió decirlo y ni cuenta se dio. No importa. Un año ya será muchísimo... Ya es muchísimo. Por eso me altero cuando no la veo, y me pongo como loquito a quejarme de todo. Para mí ya es una cuenta regresiva y quiero estar con ella todo el tiempo posible para que su imagen quede bien tatuada en mi cabeza... Aaaaah diablos, ahí vienen otra vez esas gotitas.
Otra cosa si me tiene loquito... Mañana Grisel se va por sus cosas a la casa de Pachuca. Hasta ahorita siempre me había quejado de que el cuarto estaba lleno de sus cosas, ahora no se cómo será cuando quede vacío; sin sus cremas, cepillos, maquillajes, peines, ligas, zapatos, ropa, libretas, bolsas, gorras, chamarras, libros, discos, estampitas, tazos, broches, bufandas, lentes, pañoletas, pulseras, aretes, mochilas, todo... Todo ese cuarto se quedara vacío. Cuando me quedaba solo aún sabía que regresaría, que sus cosas estaban ahí porque volvería y ahora eso ya no ocurrirá. Mañana la ayudaré a recoger. Ojalá no me ponga a llorar........ Como en este preciso instante y como hace rato... Me odio, 'inche sentimental.
Le va a ir bien... La amo muchísimo... Pero para mí no verla un día ya es demasiado, no se como será un año y medio... Porque me dijo que sería un año, pero yo se que será más... Se le salió decirlo y ni cuenta se dio. No importa. Un año ya será muchísimo... Ya es muchísimo. Por eso me altero cuando no la veo, y me pongo como loquito a quejarme de todo. Para mí ya es una cuenta regresiva y quiero estar con ella todo el tiempo posible para que su imagen quede bien tatuada en mi cabeza... Aaaaah diablos, ahí vienen otra vez esas gotitas.
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